28.1.18

Reseña sobre "La Ópera ..." en TELOS

La ópera: voz, emoción y personaje
Laia Falcón

Historia de la ópera

Las 3T del crecimiento

"... el libro objeto de la
presente reseña: La Ópera: voz,
emoción y personaje, de Laia Falcón,
La autora es una
amalgama perfecta
entre experta en el
estudio de los medios
y artista profesora de la Facultad de Ciencias
de la Información de la Universidad
Complutense de Madrid. Y, como
queda constatado en este libro,
especialista en la historia de la
ópera. Es la amalgama perfecta
entre la experta en el estudio de
los medios y la artista. Este libro
es un esfuerzo audaz, porque tiene
el noble objetivo de explicar la
evolución que ha experimentado
la ópera a lo largo de su dilatada
historia.
Estructura
El libro está estructurado en la
‘obertura’ o justifi cación, y cuatro
actos. El primer acto se titula
‘Inventar un planeta’. Es el punto
de partida a lo largo de un viaje de
400 años y va desde los albores
hasta fi nales del siglo XVII. El siglo
XVIII lleva por nombre Pasión y
equilibrio, época de gran esplendor
de las obras y fl orecimiento de
los teatros. Este es el tiempo de
los maestros Scarlati, Vivaldi y
Pergolesi, pero también de Mozart y
Händel. El tercer acto está dedicado
al siglo XIX, un siglo de intrépidos
viajeros que llevaron consigo a sus
amadas óperas hasta los confi nes
del mundo, desde San Francisco
hasta Saigón, desde La Habana
hasta Buenos Aires y, asimismo,
el descubrimiento en Occidente
de las óperas eslavas. Por último,
el cuarto acto, está dedicado a la
ópera más contemporánea, a las
nuevas maneras de interpretación
y montaje, al encuentro entre
la música culta y el folklore,
al descubrimiento de nuevas
coloraturas, a infi nidad de matices
y formas de expresar el arte
operístico. En fin, la lectura del libro
es vibrante, por ligera, ilustrativa y seductora "



En la antigüedad, los factores
determinantes de la ‘riqueza de
las naciones’ eran la disponibilidad
de recursos naturales, como la
tierra (como expresión de dominio
y fortaleza, pero también como
medio para el abastecimiento de
alimentos, madera y minerales) y
la ubicación geográfica (como el
acceso a vías fluviales y marítimas
o caminos para moverse por
el territorio y así hacer llegar
alimentos, suministros y, en general,
ejercer el comercio). La llegada de
la primera Revolución Industrial
produjo fuertes cambios, porque
en adelante el principal factor de
crecimiento sería la acumulación
de capital físico. Pero a medida
que nos acercamos al presente,
el capital humano, en sentido
amplio, ha significado el desarrollo
de capacidades, pero también de
talentos y sensibilidades.
En The rise of the creative class
(2003), Richard Florida señala que
no es casualidad que los países con
mayor crecimiento económico sean
los más creativos y los que más se
han interesado por el desarrollo de
sus industrias culturales, dentro de
las cuales, naturalmente, está la
ópera. Este planteamiento fue el
punto de partida para que Gerard
Marlet y Clemens van Woerkens
(2004) identificaran lo que para
ellos son las 3T del crecimiento:
tecnología, talento y tolerancia.
En efecto, esta hipótesis está en
plena sintonía con el mundo de la
ópera.
Tecnología, talento y tolerancia
Tecnología. El acercamiento de la
ópera a un público más amplio del
meramente interesado en asistir
a las representaciones (bien por
verdadero amor melómano o por
esnobismo) ha sido posible gracias
a la tecnología. Las primeras
grabaciones en discos de doble
cara datan de 1900, pero la primera
ópera completa en ser grabada fue
Pagliacci, de Ruggero Leoncavallo,
en 1907. También sería la primera
en ser grabada en imagen y sonido,
en 1931, en el napolitano Teatro
di San Carlo. La grabación fue
realizada con fines políticos, porque
el régimen de Mussolini estaba
obsesionado con hacer ver al pueblo
que la bella ópera era patrimonio
cultural italiano (hay una versión
resumida de ella en YouTube, que no
resalta precisamente por su calidad
–es de una iluminación lúgubre y el
montaje es sombrío– y sin embargo
es un valioso documento porque
nos advierte del interés en hacer
llegar la ópera a un público que en
ningún caso se podía permitir una
entrada en La Scala o en La Fenice).
Hoy en día es posible asegurar que
gracias a la tecnología la ópera es
accesible para todo el mundo (hay
grabaciones en todos los formatos
digitales, incluido Spotify).
Talento. La ópera es un arte, una
expresión cultural y, como tal, está
sujeta a los gustos y preferencias,
pero en cualquier caso, cada
generación ha dado un paso adelante
en la consecución de lo sublime.
Hoy en día la conjunción de talentos
–sean cantantes, productores,
coreógrafos, fotógrafos, diseñadores
de moda e ingenieros de montaje,
iluminación y sonido–, así como
el matrimonio con la orquesta, ha
alcanzado niveles no imaginados
hace no mucho tiempo. Asimismo,
la globalización de la economía ha
ayudado a romper las fronteras
físicas y por ello, ahora es posible
conformar un elenco de talentos
extraordinarios de todo el mundo.
Tolerancia. Posiblemente, de
las 3T esta sea la asignatura
pendiente. En el pasado, y aún
ahora, muchos han tratado de
secuestrar la música y de ponerla
al servicio de sus intereses más
mezquinos. Pero contra los
excesos del poder tenemos varios
ejemplos de independencia que
rayan en la heroicidad. Como
Dimitri Shostakóvich y su protesta
numantina (principalmente, pero no
solo, en su Decimocuarta sinfonía)
contra la violencia, el destierro y la
muerte promovidos por el régimen
de Stalin, y que por cierto, estuvo
muy cerca de costarle la vida. O la
orquesta de músicos árabes y judíos,
dirigida por Daniel Barenboim, un
formidable y ejemplar esfuerzo
de paz y deseo de concordia entre
ambos pueblos.
Estas palabras sirvan para poner
en situación el libro objeto de la
presente reseña: La Ópera: voz,
emoción y personaje, de Laia Falcón,
La autora es una
amalgama perfecta
entre experta en el
estudio de los medios
y artista profesora de la Facultad de Ciencias
de la Información de la Universidad
Complutense de Madrid. Y, como
queda constatado en este libro,
especialista en la historia de la
ópera. Es la amalgama perfecta
entre la experta en el estudio de
los medios y la artista. Este libro
es un esfuerzo audaz, porque tiene
el noble objetivo de explicar la
evolución que ha experimentado
la ópera a lo largo de su dilatada
historia.
Estructura
El libro está estructurado en la
‘obertura’ o justifi cación, y cuatro
actos. El primer acto se titula
‘Inventar un planeta’. Es el punto
de partida a lo largo de un viaje de
400 años y va desde los albores
hasta fi nales del siglo XVII. El siglo
XVIII lleva por nombre Pasión y
equilibrio, época de gran esplendor
de las obras y fl orecimiento de
los teatros. Este es el tiempo de
los maestros Scarlati, Vivaldi y
Pergolesi, pero también de Mozart y
Händel. El tercer acto está dedicado
al siglo XIX, un siglo de intrépidos
viajeros que llevaron consigo a sus
amadas óperas hasta los confi nes
del mundo, desde San Francisco
hasta Saigón, desde La Habana
hasta Buenos Aires y, asimismo,
el descubrimiento en Occidente
de las óperas eslavas. Por último,
el cuarto acto, está dedicado a la
ópera más contemporánea, a las
nuevas maneras de interpretación
y montaje, al encuentro entre
la música culta y el folklore,
al descubrimiento de nuevas
coloraturas, a infi nidad de matices
y formas de expresar el arte
operístico. En fin, la lectura del libro
es vibrante, por ligera, ilustrativa y
seductora.
Sergio A. Berumen

TELOS
Cuadernos de Comunicación e Innovación

Junio-Septiembre 2015

La Ópera: voz,
emoción y personaje, de Laia Falcón
Madrid: Alianza, 2014, 336 p.
ISBN: 978-84-206-9339-2