10.3.15

Zaragoza. Laia Falcón

CUARTO CONCIERTO DE LA XX TEMPORADA OCAZ-ENIGMA

25 DE MAYO

Sala Luis Galve 

Programa:

· Sofía Gubaidulina, Hommage à T. S. Eliot
  Laia Falcón, soprano
· Franz Schubert, Octeto en fa mayor D. 803  
          

                                       GRUPO ENIGMA

        Dirige Juan José Olives Palenzuela

Estudio






Cuatro Cuartetos
T.S. Eliot Traducción: Jesús Placencia


Burnt Norton I
Tiempo presente y tiempo pasado Están ambos quizá presentes en el tiempo futuro, Y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado. Si todo tiempo es eternamente presente Todo tiempo es irredimible. Lo que podía haber sido es una abstracción Y permanece como posibilidad perpetua Sólo en un mundo de especulación. Lo que podía haber sido y lo que ha sido Apuntan a un fin, que es siempre presente. Las pisadas resuenan en la memoria Bajando el pasillo que no tomamos Hacia la puerta que nunca abrimos A la rosaleda. Mis palabras resuenan Así, en tu mente.
Pero con qué propósito Removiendo el polvo en un cuenco de pétalos de rosa
No lo sé. Otros ecos
Habitan el jardín. ¿Los seguimos? Rápido, dijo el pájaro, encuéntralos, encuéntralos, Al doblar la esquina. Por la primera puerta, Entrando en nuestro primer mundo, ¿Seguimos El engaño del tordo? En nuestro primer mundo. Ahí estaban, solemnes, invisibles, Moviéndose sin presión, sobre las hojas muertas, En el calor del otoño, a través del aire vibrante, Y el pájaro llamó, en respuesta a La música no oída oculta en los arbustos, Y la mirada no vista lanzada, pues las rosas Tenían el aspecto de flores que son miradas. Ahí estaban como nuestros invitados, aceptados y aceptando.
Así que avanzamos, y ellos, en formación, Por el paseo vacío, hacia el círculo de boj, Para mirar dentro del estanque drenado. Seco el estanque, hormigón seco, de borde ocre, Y el estanque se llenó con agua de luz solar,
Y el loto se elevó, quietamente, quietamente, La superficie brilló desde el corazón de la luz, Y estaban tras nosotros, reflejados en el estanque. Entonces pasó una nube, y el estanque estaba vacío. Marchaos, dijo el pájaro, pues el estanque estaba lleno de niños, Escondidos nerviosos, conteniendo la risa. Id, id, id, dijo el pájaro, la especie humana No puede soportar mucha realidad. Tiempo pasado y tiempo futuro Lo que podía haber sido y lo que ha sido Apuntan a un fin, que es siempre presente.
II
Ajo y zafiros en el barro Atascan el árbol-eje enraizado. El hilo vibrante en la sangre Canta bajo cicatrices inveteradas Aplacando guerras hace tiempo olvidadas. La danza a lo largo de la arteria
La circulación de la linfa Están imaginadas en la deriva de las estrellas Ascienden a verano por el árbol Nos movemos sobre el árbol móvil Iluminados sobre la hoja imaginada Y oímos sobre el suelo empapado Abajo, al sabueso y al jabalí Perseguir su rastro como antes Pero reconciliados entre las estrellas.
En el punto quieto del mundo que gira. Ni carne ni descarnado; Ni desde ni hacia; en el punto quieto, ahí es la danza, Pero ni detención ni movimiento. Y no lo llames fijeza, Donde pasado y futuro se reúnen. Ni movimiento desde ni
[hacia, Ni ascenso ni declive. Excepto por el punto, el punto quieto,
No habría danza, y sólo existe la danza. Sólo puedo decir, ahí hemos estado: pero no puedo decir dónde. Y no puedo decir cuánto tiempo, pues eso es colocarlo en el tiempo. La libertad interior del deseo mundano, La liberación de acción y sufrimiento, liberación de La compulsión interior y exterior, aun así rodeada Por un don de sentido, una blanca luz quieta y en movimiento, Erhebung sin movimiento, concentración Sin eliminación, a la vez un nuevo mundo Y el viejo hechos explícitos, entendidos En el cumplimiento de su parcial éxtasis, La resolución de su parcial horror. Así el encadenamiento de pasado y futuro Tejido en la debilidad del cuerpo cambiante, Protege al hombre de cielo y maldición Que la carne no puede soportar.
Tiempo pasado y tiempo futuro No permiten sino un poco de conciencia.
Ser consciente no es estar en el tiempo Pero sólo en el tiempo puede el momento de la rosaleda, El momento en el pabellón donde golpea la lluvia El momento en la iglesia ventosa al caer el humo Ser recordado; imbricado con pasado y futuro. Sólo a través del tiempo el tiempo es conquistado
III
He aquí un lugar de desafecto Tiempo antes y tiempo después En una pálida luz: ni luz de día Invistiendo a la forma con lúcida calma Transformando la sombra en belleza transitoria Con lenta rotación que sugiere permanencia
Ni oscuridad para purificar el alma Vaciando lo sensual con privación Limpiando el afecto de lo temporal. Ni plenitud ni vacío. Sólo un parpadeo Sobre las tensas caras gastadas por el tiempo Distraídas de la distracción por distracción Rellenas de fantasía y vacías de significado Apatía entumecida sin concentración Hombres y trozos de papel, arremolinados por el viento frío Que sopla antes y después del tiempo,
Viento entrando y saliendo de pulmones malsanos, Tiempo antes y tiempo después. Eructo de almas enfermas En el aire marchito, el letargo
Llevado por el viento que barre las lúgubres colinas de Londres, Hampstead y Clerkenwell, Campden y Putney, Highgate, Primrose y Ludgate. No aquí
No aquí la oscuridad, en este mundo murmurante.
Desciende más abajo, desciende sólo Al mundo de la soledad perpetua, Mundo no mundo, sino aquello que no es mundo, Oscuridad interior, privación Y destitución de toda propiedad, Desecación del mundo del sentido, Evacuación del mundo de la fantasía,
Inoperancia del mundo del espíritu; Este es el camino único, y el otro Es el mismo, no en movimiento Sino abstención de movimiento; mientras el mundo se mueve Por apetencia, sobre sus raíles
De tiempo pasado y tiempo futuro. IV
El tiempo y la campana han enterrado el día, La nube negra se lleva el sol. ¿Se volverá el girasol hacia nosotros, la clemátide Se desviará, se inclinará hacia nosotros; zarcillo y rama Se agarrarán y aferrarán? ¿Los helados Dedos del tejo se enroscarán Sobre nosotros? Después de que el ala del martín pescador Haya respondido luz a la luz, y guarde silencio, la luz aún está En el punto quieto del mundo que gira.
V
Las palabras se mueven, la música se mueve Sólo en el tiempo; pero aquello que sólo vive Puede sólo morir. Las palabras, después del discurso, alcanzan El silencio. Sólo por la forma, el patrón, Pueden las palabras o la música alcanzar La quietud, como un jarrón chino sigue Moviéndose perpetuamente en su quietud. No la quietud del violín, mientras dura la nota, No sólo eso, sino la co-existencia, O digamos que el fin precede al principio, Y el fin y el principio estuvieron siempre ahí Antes del principio y después del fin.
Y todo es siempre ahora. Las palabras se tensan, Se agrietan y a veces se rompen, bajo la carga, Bajo la tensión, resbalan, se deslizan, perecen, Decaen con imprecisión, no se quedarán en su sitio, No se quedarán quietas. Voces chillonas Regañando, haciendo burla, o sólo charlando Siempre las asedian. La Palabra en el desierto
Es sobre todo atacada por voces de tentación, La sombra gimiente en la danza fúnebre, El sonoro lamento de la quimera desconsolada.
La esencia de la forma es el movimiento, Como en la figura de los diez peldaños. El deseo en sí mismo es movimiento No en sí mismo deseable;
El amor es en sí mismo inmóvil, Sólo la causa y el fin del movimiento, Atemporal y sin deseo Excepto en lo relativo al tiempo Atrapado en forma de limitación Entre no ser y ser.
Súbita en un rayo de sol Aun mientras el polvo se mueve Ahí se eleva la risa oculta De los niños en el follaje Rápido, ahora, aquí, ahora, siempre - Ridículo el triste tiempo perdido Extendiéndose antes y después.



East Coker I
En mi comienzo está mi fin. En sucesión Las casas se elevan y caen, se desmoronan, son ampliadas, Son eliminadas, destruidas, restauradas, o en su lugar Hay un campo abierto, o una fábrica, o un desvío. Piedra vieja a edificio nuevo, vieja madera a nuevos fuegos, Viejos fuegos a cenizas, y cenizas a la tierra Que ya es carne, piel y heces, Hueso de hombre y bestia, tallo de maíz y hoja. Las casas viven y mueren: hay un tiempo para construir Y un tiempo para vivir y para la generación Y un tiempo para que el viento rompa el cristal suelto Y agite el entablado donde trota el ratón de campo Y agite el ajado tapiz tejido con silencioso lema.
En mi comienzo está mi fin. Ahora cae la luz A través del campo abierto, dejando el camino angosto Cerrado con ramas, oscuro al atardecer, Donde te recuestas en un ribazo mientras pasa una furgoneta, Y el camino angosto insiste en la dirección Hacia el pueblo, en el calor eléctrico Hipnotizado. En una cálida neblina la luz sofocante Es absorbida, no refractada, por piedra gris. Las dalias duermen en el silencio vacío. Espera al búho madrugador.
En ese campo abierto Si no te acercas demasiado, si no te acercas demasiado,
En una medianoche de verano, puedes oír la música De la débil flauta y el pequeño tambor Y verles bailar alrededor de la hoguera La asociación de hombre y mujer
En danza significando matrimonio - Un noble y alegre sacramento.
Dos y dos, necesaria conjunción, Cogiéndose ambos por la mano o el brazo Lo que muestra concordia. Girando entorno al fuego Saltando a través de las llamas, o reunidos en círculos, Rústicamente solemnes o con risa rústica Levantando pies pesados en torpes zapatos, Pies de tierra, pies de barro, levantados con alegría campestre Alegría de aquellos hace tiempo bajo tierra Nutriendo el grano. Llevando el compás, Manteniendo el ritmo en su danzar Como en su vivir en las estaciones vivas El tiempo de las estaciones y las constelaciones El tiempo de ordeñar y el tiempo de cosechar El tiempo de copular de hombre y mujer Y el de las bestias. Pies subiendo y cayendo. Comiendo y bebiendo. Estiércol y muerte.
Apunta el amanecer, y otro día Se prepara para el calor y el silencio. Mar adentro el viento del Se riza y resbala. Estoy aquí amanecer] O allí, o en otro lugar. En mi comienzo.
II.
¿Qué hace el final de noviembre Con el alboroto de la primavera Y las criaturas del calor de verano Y las campanillas retorciéndose bajo los pies Y la malvarrosa que apunta demasiado alto Del rojo al gris y se derrumba
Rosas tardías llenas de nieve temprana? El trueno rodado por estrellas rotatorias Simula coches triunfale
Utilizados en guerras de constelaciones. Escorpión lucha contra el Sol Hasta que Sol y Luna se ponen Los cometas sollozan y las Leónidas vuelan Cazan los cielos y las llanuras Arremolinados en un vórtice que llevará
Al mundo a un fuego destructor Que arde antes de que reine la cumbre helada.
Esa era una forma de expresarlo- no muy satisfactoria: Un estudio perifrástico en una gastada moda poética, Dejando a uno todavía con la intolerable lucha Con palabras y significados. La poesía no importa
No era (para empezar de nuevo) lo que uno había esperado. ¿Cuál iba a ser el valor de lo largamente ansiado, La calma largamente deseada, la serenidad otoñal Y la sabiduría de la edad? ¿Nos habían engañado
O se habían engañado ellos mismos, los ancianos de voz queda, Legándonos apenas una receta para el engaño? La serenidad sólo una deliberada apatía, La sabiduría sólo el conocimiento de secretos muertos
Inútiles en la oscuridad dentro de la que miraron O de la que apartaron sus ojos. Hay, nos parece, Como máximo, sólo un valor limitado En el conocimiento derivado de la experiencia. El conocimiento impone una pauta, y la falsifica, Pues la pauta es nueva en cada momento
Y cada momento es una nueva y chocante Evaluación de todo lo que hemos sido. Sólo no somos engañados Por aquello que, engañando, ya no podría herir. En medio, no sólo en medio del camino Sino en todo el camino, en un bosque oscuro, en una zarza, Al borde de una ciénaga, donde no hay pisada segura, Y amenazados por monstruos, luces fantásticas,
A riesgo de encantamiento. No me permitáis oír De la sabiduría de los ancianos, sino más bien de su locura, Su miedo al miedo y al frenesí, su miedo a la posesión, A pertenecer a otro, o a otros, o a Dios. La única sabiduría que podemos esperar adquirir Es la sabiduría de la humildad: la humildad es infinita.
Todas las casas se han ido bajo el mar. Todos los danzantes se han ido bajo tierra.
III
Ah oscuro oscuro oscuro. Todos van a lo oscuro Los vacíos espacios interestelares, el vacío en el vacío, Los capitanes, banqueros, eminentes hombres de letras, Los generosos patronos del arte, los estadistas y los dirigentes, Distinguidos funcionarios, presidentes de muchos comités, Señores industriales y pequeños contratistas, todos van a lo oscuro Y oscuro el Sol y la Luna, y el Almanaque de Gotha, Y la Gaceta de la Bolsa, el Directorio de Directores, Y frío el sentido y perdido el motivo de la acción. Y vamos todos con ellos, en el funeral silencioso, Funeral de nadie, pues no hay nadie a quien enterrar.
Yo dije a mi alma, estate tranquila, y deja que lo oscuro venga a ti Que será la oscuridad de Dios. Como, en el teatro, Se apagan las luces, para cambiar de escena Con un rumor hueco de bastidores, con un movimiento de oscuridad
[ sobre oscuridad. Y sabemos que las colinas y los árboles, el panorama lejano
Y la fachada imponente están todos siendo retirados - O, como cuando un tren subterráneo, en el metro, para demasiado
[tiempoentredos estaciones.
Y la conversación se eleva y lentamente se desvanece en el silencio Y ves detrás de cada cara el vacío mental ahondarse Dejando sólo el terror creciente de nada en que pensar; O cuando, con éter, la mente es consciente pero consciente de nada - Dije a mi alma, tranquila, y aguarda sin esperanza
Pues la esperanza sería esperanza en lo erróneo; espera sin amor Pues el amor sería amor por lo erróneo; aún está la fe Pero la fe y el amor y la esperanza están todos en la espera. Aguarda sin pensamiento, pues no estás preparado para el pensamiento: Así la oscuridad será la luz, y la quietud la danza.
Susurro de corrientes, y relámpago de invierno. El tomillo silvestre oculto y la fresa silvestre, La risa en el jardín, éxtasis en eco No perdido, sino requiriendo, apuntando a la agonía De la muerte y el nacimiento.
Dices que repito Algo que he dicho antes. Lo diré otra vez.
¿Lo diré otra vez? Para llegar allí, Para llegar a donde eres, para irte de donde no eres,
Debes ir por un camino en el que no hay éxtasis. Para llegar a lo que no sabes
Debes ir por un camino que es el camino de la ignorancia. Para poseer lo que no posees
Debes ir por el camino de la desposesión. Para llegar a lo que no eres
Debes ir por el camino en el que no eres. Y lo que no sabes es lo único que sabes Y lo que posees es lo que no posees Y donde eres es donde no eres.
IV
El cirujano herido aplica el acero Que cuestiona la parte enferma; Bajo las manos sangrantes sentimos La afilada compasión del arte del sanador Resolviendo el enigma del gráfico de fiebre.
Nuestra única salud es la enfermedad Si obedecemos a la enfermera moribunda Cuyo constante cuidado no es para agradar Sino para recordarnos nuestra maldición y la de Adán, Y que, para ser curados, nuestra enfermedad debe empeorar.
La tierra entera es nuestro hospital Donado por el millonario arruinado, Donde, si nos va bien, nos Moriremos de absoluto cuidado paternal Que no nos abandonará, pero nos evita en todas partes.
El escalofrío asciende de pies a rodillas, La fiebre canta en hilos mentales. Para ser calentado, entonces debo helarme Y temblar en frígidos fuegos purgatoriales De los que la llama es rosas, y el humo es zarzas.
La sangre que gotea nuestra única bebida, La carne sangrante nuestro único alimento: A pesar de lo cual nos gusta pensar Que somos sólidos, carne y sangre sustancial - De nuevo, a pesar de ello, bendecimos este Viernes.
V
Así que aquí estoy, a mitad de camino,habiendo pasado veinte años - Veinte años en su mayoría perdidos, los años de l ́entre deux guerres- Intentando aprender a usar palabras, y cada intento Es un comienzo completamente nuevo, y un tipo distinto de fracaso Pues uno sólo ha aprendido a sacar lo mejor de las palabras
Para lo que uno ya no tiene que decir, o de la forma en la que Uno ya no está dispuesto a decirlo. Y así cada intento Es un nuevo comienzo, un ataque a lo inarticulado Con equipo gastado siempre deteriorándose
En el desorden general de la imprecisión del sentimiento, Indisciplinados batallones de emoción. Y lo que hay que conquistar Por fuerza y sumisión, ya ha sido descubierto Una o dos, o varias veces, por hombres a quien uno no puede esperar Emular - pero no hay competición - Sólo está la lucha por recuperar lo perdido Y encontrado y perdido una y otra vez: y ahora, bajo condiciones Que no parecen propicias. Pero quizás ni ganancia ni pérdida. Para nosotros sólo queda el intento. El resto no es asunto nuestro.
El hogar es desde donde uno empieza. Al envejecer El mundo se vuelve más extraño, la trama más complicada De lo muerto y lo vivo. No el momento intenso Aislado, sin antes ni después, Sino una vida ardiendo en cada momento Y no sólo la vida de un hombre Sino de viejas piedras que no pueden ser descifradas. Hay un tiempo para la noche bajo la luz de las estrellas, Un tiempo para la noche bajo la luz de la lámpara (La noche con el álbum de fotos). El amor es lo más cercano a sí mismo Cuando aquí y ahora dejan de importar. Los ancianos deberían ser exploradores
Aquí o allí no importa Debemos estar quietos y aún así en movimiento Hacia otra intensidad Para una ulterior unión, una más profunda comunión A través del frío oscuro y la vacía desolación, El grito de la ola, el grito del viento, las vastas aguas Del petrel y la marsopa. En mi fin está mi comienzo.






The Dry Salvages
I
Yo no sé mucho sobre dioses; pero pienso que el río Es un fuerte dios ocre - hosco, indómito e intratable, Paciente hasta cierto grado, al principio reconocido como frontera; Útil, no fiable, como transporte de comercio; Luego sólo un problema que afronta el constructor de puentes. Resuelto el problema, el dios ocre es casi olvidado Por los habitantes de las ciudades - siempre, sin embargo, implacable, Manteniendo sus estaciones y furias, destructor, recuerdo De lo que los hombres eligen olvidar. No honrado, no propiciado Por adoradores de la máquina, pero esperando, observando y esperando. Su ritmo estaba presente en el dormitorio de los niños, En el rancio ailanto a la puerta en Abril, En el olor de las uvas en la mesa de otoño, Y el círculo vespertino en la luz de gas invernal.
El río está dentro de nosotros, el mar todo a nuestro alrededor; El mar es también el borde de la tierra, el granito Al que alcanza, las playas donde lanza Sus indicios de una más temprana y distinta creación:
La estrella de mar, el cangrejo de herradura, el espinazo de la ballena; Las pozas donde ofrece a nuestra curiosidad Las más delicadas algas y anémonas marinas. Arroja nuestras pérdidas, la red rasgada,
La jaula de langostas destrozada, el remo roto Y los aparejos de extranjeros muertos. El mar tiene muchas voces, Muchos dioses y muchas voces.
La sal cubre la rosa silvestre,
La niebla está en los abetos.
El aullido del mar Y el gemido del mar, son voces diferentes
A menudo oídas juntas: el lamento en la jarcia, La amenaza y caricia de ola que rompe en el agua,
El rugido distante en los dientes de granito, Y el aviso quejumbroso del cabo cercano Son todos voces del mar, y la boya oscilante Doblada rumbo a casa, y la gaviota:
Y bajo la opresión de la niebla silenciosa La campana tañendo Mide el tiempo no nuestro tiempo, marcado por el pausado Oleaje de fondo, un tiempo Anterior al tiempo de los cronómetros, anterior Al tiempo contado por ansiosas mujeres preocupadas Yaciendo despiertas, calculando el futuro, Intentando deshilar, desenredar, desenmarañar Y volver a encajar pasado y futuro, Entre medianoche y amanecer, cuando el pasado es todo engaño, El futuro sin futuro, antes de la guardia matinal Cuando el tiempo se detiene y el tiempo nunca acaba; Y el oleaje de fondo, que es y fue desde el principio, Tañe La campana.
II
¿Dónde hay un fin para ello, el gemido callado, El silencioso marchitar de flores otoñales
Dejando caer sus pétalos y quedando quietas; Dónde hay un final para los restos a la deriva, La oración del hueso en la playa, la inorable Oración ante la anunciación calamitosa?
No hay final, sino adición: la rastreable Consecuencia de sucesivos días y horas, Mientras la emoción se apodera de los aburridos Años de vivir entre la quiebra
De lo que se creyó como lo más fiable - Y por ello lo más apropiado para la renuncia.
Está la adición final, el fallido Orgullo o resentimiento ante poderes fallidos, La devoción sin apego que puede parecer falta de devoción, En un bote a la deriva con una lenta vía de agua, La escucha silenciosa del innegable Clamor de la campana de la última anunciación.
¿Dónde está el final para ellos, los pescadores navegando A la cola del viento, donde se esconde la niebla? No podemos pensar en un tiempo sin océano O en un océano no salpicado con despojos
O en un futuro no susceptible Como el pasado, de no tener destino.
Tenemos que pensar en ellos siempre achicando, Desplegando y virando, mientras el nordeste amaina Sobre bancos poco profundos, inalterables y sin erosión O sacando su dinero, secando velas al atracar;
No como haciendo un viaje que será impagable Por una captura que no soportará examen.
No hay final para ello, el lamento mudo, No hay fin para el marchitar de flores marchitas, Para el movimiento de dolor que es indoloro e inmóvil, Para la deriva del mar y los restos a la deriva, La oración del hueso a la Muerte su Dios. Sólo la casi, apenas Oración de la única Anunciación. [ orable
Parece, cuando uno envejece, Que el pasado tiene otra traza, y deja de ser una mera secuencia - O incluso desarrollo: esto último una falacia parcial
Apoyada por nociones superficiales de evolución, Que se convierte, en la mente llana, en medio para desentenderse del
Los momentos de felicidad - no la sensación de bienestar, Fruición, plenitud, seguridad o afecto, Oinclusounamuybuenacena,sinolasúbitailuminación - Tuvimos la experiencia pero perdimos el significado,
Y la aproximación al significado restaura la experiencia En diferente forma, más allá de cualquier significado Que podamos asignar a la felicidad. He dicho antes Que la experiencia pasada revivida en el significado No es la experiencia de una sola vida
[pasado.
Sino de muchas generaciones - sin olvidar Algo que es probablemente en parte inefable: La mirada hacia atrás por detrás de la seguridad De la historia escrita, el vistazo hacia atrás Por encima del hombro, hacia el terror primitivo. Entonces, venimos a descubrir que los momentos de agonía (Debidos, o no, a malentendidos, Habiendo deseado lo erróneo, o temido lo erróneo, No es la cuestión) son asimismo permanentes Con la permanencia que tiene el tiempo. Apreciamos esto mejor En la agonía de otros, casi experimentada, Al involucrarnos, que en la nuestra. Pues nuestro propio pasado está cubierto por el curso de la acción, Pero el tormento de otros sigue siendo una experiencia
No calificada, no trillada por el consiguiente desgaste. La gente cambia , y sonríe: pero la agonía permanece. El tiempo destructor es el tiempo preservador Como el río con su carga de negros muertos, vacas y gallineros, La manzana amarga y el mordisco en la manzana.
Y la roca mellada en las agitadas aguas, Las olas la anegan, las nieblas la esconden; En los días felices sólamente es un monumento Con tiempo navegable es siempre una baliza
Por la que guiarnos: pero en la estación sombría O la furia repentina, es lo que siempre fue.
III
A veces me pregunto si eso es lo que Krishna quería decir - Entre otras cosas - o una forma de decir lo mismo: Que el futuro es una canción marchita, una Rosa Real o un ramo de
[lavanda De triste lamento por aquellos que no están aún aquí para lamentar,
Prensada entre páginas amarillentas de un libro que nunca ha sido [abierto.
Y el camino que sube es el que baja, el camino de ida es el de vuelta. No puedes afrontarlo con firmeza, pero esto es seguro, Que el tiempo no cura: el paciente ya no está aquí. Cuando el tren arranca, y los viajeros están sentados
Con fruta, periódicos y cartas de negocios (Y aquellos que les vieron partir han abandonado el andén) Sus caras se relajan de la pena al alivio Al ritmo soñoliento de un centenar de horas. ¡Adelante, viajeros! Sin escapar del pasado Hacia vidas diferentes, o hacia cualquier futuro; No sois las mismas personas que abandonaron la estación O que llegarán a cualquier destino, Mientras los raíles van estrechándose tras vosotros; Y en la cubierta del retumbante barco de línea Viendoelsurcoqueseensanchatras vosotros, No pensaréis “el pasado está acabado” O “el futuro está ante nosotros”. Al anochecer, en la jarcia o en la antena, Canta una voz en contrapunto (aunque no al oído, La murmurante caracola del tiempo, y no en lenguaje alguno) Adelante, vosotros que pensáis que estáis viajando;
No sois aquellos que vieron el puerto Perderse, o aquellos que desembarcarán. Aquí entre esta y aquella orilla Mientras el tiempo se ha retirado, considerad el futuro Y el pasado con igual opinión.
En el momento que no es de acción o inacción Podéis recibir esto: “en cualquier esfera del ser La mente de un hombre debe estar atenta A la hora de la muerte” - esa es la única acción (Y la hora de la muerte es cualquier momento) Que fructificará en las vidas de otros:
Y no penséis en el fruto de la acción. Adelante.
Oh viajeros, Oh marineros, Vosotros que llegáis a puerto, y vosotros cuyos cuerpos Sufrirán la prueba y el juicio del mar, O cualquier suceso, este es vuestro destino real.” Como Krishna, cuando reprendió a Arjuna En el campo de batalla.
No adiós, Sino adelante, viajeros.
IV
Señora, cuyo altar se yergue en el promontorio, Ruega por todos aquellos que están embarcados, aquellos Cuyo trabajo tiene que ver con la pesca, y Aquellos implicados en todo tráfico legal Y aquellos que los guían.
Repite una oración también en nombre de Las mujeres que han visto a sus hijos o maridos Partir y no regresar: Figlia del tuo figlio Reina del Cielo. También ruega por aquellos que estuvieron embarcados, y Acabaron su viaje en la arena, en los labios del mar O en la oscura garganta que no los rechazará O donde no pueda llegarles el sonido del perpetuo angelus De la campana marina.
V
Comunicar con Marte, conversar con espíritus, Informar del comportamiento del monstruo marino, Describir el horóscopo, adivinar o augurar, Observar la enfermedad en firmas, evocar
La biografía en las arrugas de la palma Y la tragedia en los dedos, emitir profecías Por sortilegio, u hojas de té, adivinar lo inevitable Con naipes, juguetear con pentagramas O ácidos barbitúricos, o diseccionar La imagen recurrente en terrores pre-conscientes - Explorar la cuna, o la tumba, o los sueños; todos estos son habituales Pasatiempos y drogas, y crónicas de la prensa: Y siempre lo serán, algunos de ellos especialmente Cuando hay miseria de naciones y perplejidad En las orillas de Asia o en Edware Road. La curiosidad humana indaga pasado y futuro Y se aferra a esa dimensión. Pero aprehender El punto de intersección de lo atemporal Con el tiempo, es una ocupación para el santo - No ocupación tampoco, sino algo dado Y tomado, en una muerte de por vida en el amor, Ardor y desapego y renuncia. Para la mayoría de nosotros, sólo existe el desasistido
Momento, el momento dentro y fuera del tiempo, El instante de distracción, perdido en un rayo de sol, El tomillo silvestre oculto, o el relámpago de invierno O la cascada, o la música oída tan profundamente Que no es oída en absoluto, sino que tú eres la música Mientras la música dura. Sólo hay pistas y suposiciones, Pistas seguidas de suposiciones; y el resto Es oración, acatamiento, disciplina, pensamiento y acción. La pista medio adivinada, el don medio comprendido, es Encarnación. Aquí la imposible unión de esferas de existencia es real, Aquí el pasado y futuro Son conquistados, y reconciliados, Donde la acción sería de otro modo movimiento De aquello que es sólo movido Y no tiene en sí fuente de movimiento - Conducido por demoniacos, ctónicos Poderes. Y la acción correcta es libertad Del pasado y del futuro también. Para la mayoría de nosotros, esta es la meta Que nunca aquí será lograda; Quienes no estamos derrotados sólo Porque hemos seguido intentando; Nosotros, contentos al final Si nuestra reversión temporal alimenta (No demasiado lejos del tejo) La vida de suelo fértil.












Little Gidding I
La primavera en pleno invierno es su propia estación Sempiterna aunque empapada al ocaso, Suspendida en el tiempo, entre polo y trópico. Cuando el corto día más brilla, con escarcha y fuego, El sol breve inflama el hielo en estanque y acequias, En el frío sin viento que es el calor del corazón, Reflejando en un espejo de agua
Un rayo que es ceguera al principio de la tarde. Y brillo más intenso que fuego de rama, o brasero, Remueve el espíritu mudo: no viento, sino fuego de Pentecostés En la época oscura del año. Entre fundirse y helarse La savia del alma tiembla. No hay olor de tierra U olor de cosa viva. Este es el tiempo de primavera Pero no acorde con el tiempo. Ahora el seto Se blanquea una hora con floración transitoria De nieve, un brote más súbito Que el del verano, ni naciendo ni marchitándose, No en el esquema de la generación. ¿Dónde está el verano, el inimaginable Verano cero?
Si vinieras por este camino, Cogiendo la ruta que probablemente cogerías
Del lugar del que probablemente vendrías, Si vinieras por este camino en mayo, encontrarías los setos Blancos otra vez, en Mayo, con voluptuosa dulzura. Sería lo mismo al final del viaje, Si vinieras de noche como un rey roto, Si vinieras de día sin saber a qué viniste, Sería lo mismo, al dejar el camino abrupto Y doblar por detrás de la pocilga hasta la fachada anodina Y la lápida. Y por lo que pensabas que venías
Es sólo una cáscara, una vaina de significado De la que el propósito brota sólo cuando se ha cumplido Si se cumple. O bien no tenías propósito O el propósito está más allá del fin que imaginabas Y se altera al cumplirse. Hay otros lugares Que son también el fin del mundo, algunos en las mandíbulas del mar, O sobre un lago oscuro, en un desierto o una ciudad - Pero este es el más cercano, en lugar y tiempo, Ahora y en Inglaterra.
Si vinieras por este camino, Cogiendo cualquier ruta, partiendo de cualquier sitio,
En cualquier momento o cualquier estación, Sería siempre lo mismo: tendrías que abandonar Sentido y noción. No estás aquí para verificar, Instruirte, o saciar curiosidad O transmitir mensaje. Estás aquí para arrodillarte Donde la oración ha servido. Y la oración es más Que una sucesión de palabras, la ocupación consciente De la mente que reza, o el sonido de la voz rezando. Y para lo que los muertos no tenían discurso, cuando vivían, Te lo pueden decir, estando muertos: la comunicación De los muertos se expresa con fuego más allá del lenguaje de los vivos. Aquí, la intersección del momento atemporal Es Inglaterra y ningún sitio. Nunca y siempre.
II
La ceniza en la manga del viejo Es toda la ceniza que las rosas quemadas dejan. El polvo en el aire suspendido Marca el lugar donde una historia acabó. El polvo inhalado fue una casa - La pared, el zócalo y el ratón. La muerte de esperanza y desesperación,
Esta es la muerte del aire.
Hay inundación y sequía Sobre los ojos y en la boca, Agua muerta y arena muerta Luchando por la salvación. El seco suelo destripado Bosteza ante la vanidad del esfuerzo, Ríe sin alegría.
Esta es la muerte de la tierra.
El agua y el fuego suceden A la ciudad, al pasto y a la maleza. El agua y el fuego se burlan Del sacrificio que negamos. El agua y el fuego pudrirán Los cimientos dañados que olvidamos, De santuario y coro.
Esta es la muerte del agua y el fuego.
En la incierta hora antes de la mañana Cerca del fin de la noche interminable En el recurrente fin de lo inacabable
Después de que la oscura paloma de lengua chasqueante Hubiera pasado bajo el horizonte de su regreso Mientras las hojas muertas aún resonaban como hojalata
Sobre el asfalto donde ningún otro sonido había Entre tres distritos de donde se elevaba el humo Me encontré a uno andando, callejeando y con prisa
Como empujado hacia mí cual hojas metálicas Sin resistencia ante el viento del amanecer urbano. Y cuando fijé sobre el rostro cabizbajo
Ese escrutinio afilado con el que retamos Al primer extraño que encontramos en el ocaso declinante Percibí la visión fugaz de algún maestro muerto
A quien había conocido, olvidado, medio recordado A la vez uno y muchos; en los rasgos morenos Los ojos de un complejo fantasma conocido
A la vez íntimo e inidentificable. Así que asumí un doble papel, y grité Y oí el grito de la voz de otro: “¡Cómo! ¿Estás tú aquí?”
Aunque no estábamos. Yo era todavía el mismo, Conociéndome aun siendo algún otro - Y él una cara todavía formándose; aun así bastaron las palabras
Para obligar al reconocimiento al que precedieron. Y así, dóciles al viento habitual, Demasiado extraños el uno al otro para el malentendido,
De acuerdo en este momento de intersección De encontrarnos en ningún sitio, ni antes ni después, Pisamos el pavimento como patrulla muerta.
Yo dije:”El asombro que siento es natural, Aun así la naturalidad es causa de asombro. Por ello habla: Puedo no comprender, no recordar.”
Y él:”No estoy ansioso de exponer Mi pensamiento y teoría los cuales has olvidado. Estas cosas han cumplido su propósito: dejémoslas estar.
Lo mismo con las tuyas, y ruega por que sean perdonadas
Por otros, como te ruego que perdones
Lo bueno y lo malo. La fruta de la pasada estación está comida Y la bestia saciada golpeará el balde vacío.
Pues las palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año
Y las palabras del próximo año esperan otra voz. Pero, como el pasaje ahora no presenta obstáculo
Al espíritu rebelde y peregrino
Entre dos mundos que se han vuelto muy parecidos, Así encuentro palabras que nunca pensé hablar
En calles que nunca pensé volver a visitar
[pasado
Cuando dejé mi cuerpo en una orilla distante. Ya que nuestro interés era el discurso, y el discurso nos movió
A purificar el dialecto de la tribu
E instar a la mente a revisión y previsión, Permíteme revelar los regalos reservados a la edad
Para colocar una corona sobre tu esfuerzo vitalicio.
Primero, la fría fricción del sentido moribundo Sin encanto, que no ofrece promesa
Sino amarga insipidez de fruto fantasmal
A medida que cuerpo y alma empiezan a decaer. Segundo, la impotencia consciente de la rabia
Ante la locura humana, y la laceración
De la risa ante lo que deja de divertir. Y finalmente, el dolor desgarrador de la re-presentación
De todo lo que has hecho, y sido; la vergüenza
De motivos tardíamente revelados, y la conciencia De cosas mal hechas y hechas para daño de otros
Que una vez consideraste ejercicio de virtud.
Entonces hiere la aprobación de los tontos, y el honor mancha. De error en error el espíritu exasperado
Va, a menos que sea restaurado por ese fuego purificador
Donde debes moverte a compás, como un danzante.” Rompía el día. En la calle desfigurada
Me dejó, con una especie de despedida, Y se desvaneció al sonido de la trompa.
III
Hay tres condiciones que suelen asemejarse Y aunque difieran completamente, florecen en el mismo seto: Apego a uno mismo y a cosas y a personas, desapego De uno mismo y de cosas y de personas; y, creciendo
Entre ellos, indiferencia Que recuerda a las otras como la muerte recuerda a la vida, Estando entre dos vidas - sin florecer, entre La ortiga viva y la muerta. Este es el uso de la memoria: Para la liberación - no sólo del amor sino expansión Del amor más allá del deseo, y por ello liberación Del futuro tanto como del pasado. De esta forma, el amor a un país Inicia un apego a nuestro propio campo de acción Y viene a encontrar esa acción de poca importancia Aunque nunca indiferente. La Historia puede ser servidumbre, La Historia puede ser libertad. Mira, ahora se desvanecen, Los rostros y lugares, con el ser mismo que, como podía, los amaba, Para renovarse, transfigurarse, en otra forma. El pecado nos es Propio, pero Todo estará bien, y Toda forma de las cosas estará bien. Si pienso, de nuevo, en este lugar, Y en la gente, no del todo digna de elogio, Sin inmediato parentesco o bondad, Sino en alguno de genio peculiar, Todos tocados por un genio común, Unidos en la disputa que los dividió; Si pienso en un rey al anochecer, En tres hombres, y más, sobre el patíbulo Y en algunos que murieron olvidados
En otros lugares, aquí y en el extranjero, Y en uno que murió ciego y tranquilo, ¿Porqué deberíamos honrar A estos muertos más que a los moribundos? No es tocar la campana hacia el pasado
Ni es un conjuro Para convocar al espectro de la Rosa. No podemos revivir viejas facciones No podemos restaurar viejas políticas O seguir un antiguo tambor Estos hombres, y aquellos que se les opusieron Y aquellos a quienes se opusieron Aceptan la constitución del silencio Y están incluidos en un solo grupo. Lo que heredamos de los afortunados Lo hemos tomado de los derrotados Lo que nos tenían que legar - un símbolo: Un símbolo perfeccionado en la muerte. Y todo estará bien y Toda forma de las cosas estará bien Por la purificación del motivo En el campo de nuestra súplica.
IV
La paloma descendente rompe el aire Con llama de incandescente terror Cuyas lenguas declaran El único descargo de pecado y error. La única esperanza, o si no desesperación
Radica en la elección de pira o pira - Para ser redimidos del fuego por el fuego.
¿Quién ideó entonces el tormento? El Amor. Amor es el Nombre extraño Tras las manos que tejieron La insoportable camisa de llamas
Que el poder humano no puede quitarse. Sólo vivimos, sólo suspiramos Consumidos por fuego o fuego.
V
Lo que llamamos el comienzo es a menudo el fin Y terminar es comenzar. El final es desde donde empezamos. Y toda expresión Y frase que es correcta (donde toda palabra está en casa, Ocupando su lugar para apoyar a las otras, La palabra ni tímida ni ostentosa, Un intercambio fácil de lo viejo y lo nuevo, La palabra común exacta sin vulgaridad, La palabra formal precisa pero no pedante, El conjunto completo danzando unidos) Toda expresión y toda frase es un fin y un principio, Todo poema un epitafio. Y cualquier acción Es un paso hacia el trabajo, hacia el fuego, por la garganta del mar O hacia una piedra ilegible: y ahí es donde empezamos. Morimos con los moribundos: Mirad, ellos parten, y vamos con ellos. Nacemos con los muertos: Mirad, ellos vuelven, y nos traen con ellos. El momento de la rosa y el momento del tejo Son de igual duración. Un pueblo sin historia No se redime con el tiempo, pues la historia es una ordenación De momentos sin tiempo. Así, mientras cae la luz Una tarde de invierno, en una capilla aislada
La Historia es ahora e Inglaterra. Con la aparición de este Amor y la voz de esta Llamada
No dejaremos de explorar Y el fin de toda nuestra exploración Será llegar a donde empezamos Y conocer el lugar por primera vez. Tras la puerta desconocida, recordada Cuando lo último de la tierra por descubrir Sea eso que era el comienzo; En el nacimiento del río más largo La voz de la cascada escondida Y los niños en el manzano Desconocida, por no buscada Pero oída, medio oída, en la quietud Entre dos olas de mar. Rápido, ahora, aquí, ahora, siempre - Un estado de completa simplicidad (Costando no menos que todo) Y todo estará bien y Toda forma de las cosas estará bien Cuando las lenguas de llama se replieguen Hacia el coronado nudo de fuego Y el fuego y la rosa sean uno.
Four Quartets, T.S. Eliot Traducción: Jesús Placencia

FOUR QUARTETS T.S. Eliot
Quartet No. 1: Burnt Norton 3 Quartet No. 2: East Coker 8 Quartet No. 3: The Dry Salvages 14 Quartet No. 4: Little Gidding 21
1
"Although logos is common to all, most people live as if they had a wisdom of their own."
"The way upward and the way downward are the same."
Heraclitus
2
BURNT NORTON (No. 1 of 'Four Quartets')
T.S. Eliot
I
Time present and time past Are both perhaps present in time future, And time future contained in time past. If all time is eternally present All time is unredeemable. What might have been is an abstraction Remaining a perpetual possibility Only in a world of speculation. What might have been and what has been Point to one end, which is always present. Footfalls echo in the memory Down the passage which we did not take Towards the door we never opened Into the rose-garden. My words echo Thus, in your mind.
But to what purpose Disturbing the dust on a bowl of rose-leaves
I do not know. Other echoes
Inhabit the garden. Shall we follow? Quick, said the bird, find them, find them, Round the corner. Through the first gate, Into our first world, shall we follow The deception of the thrush? Into our first world. There they were, dignified, invisible, Moving without pressure, over the dead leaves, In the autumn heat, through the vibrant air, And the bird called, in response to The unheard music hidden in the shrubbery, And the unseen eyebeam crossed, for the roses Had the look of flowers that are looked at. There they were as our guests, accepted and accepting. So we moved, and they, in a formal pattern, Along the empty alley, into the box circle,
3
To look down into the drained pool. Dry the pool, dry concrete, brown edged, And the pool was filled with water out of sunlight, And the lotos rose, quietly, quietly, The surface glittered out of heart of light, And they were behind us, reflected in the pool. Then a cloud passed, and the pool was empty. Go, said the bird, for the leaves were full of children, Hidden excitedly, containing laughter. Go, go, go, said the bird: human kind Cannot bear very much reality. Time past and time future What might have been and what has been Point to one end, which is always present.
II
Garlic and sapphires in the mud Clot the bedded axle-tree. The trilling wire in the blood Sings below inveterate scars Appeasing long forgotten wars. The dance along the artery
The circulation of the lymph Are figured in the drift of stars Ascend to summer in the tree We move above the moving tree In light upon the figured leaf And hear upon the sodden floor Below, the boarhound and the boar Pursue their pattern as before
But reconciled among the stars.
At the still point of the turning world. Neither flesh nor fleshless; Neither from nor towards; at the still point, there the dance is, But neither arrest nor movement. And do not call it fixity, Where past and future are gathered. Neither movement from nor towards, Neither ascent nor decline. Except for the point, the still point,
There would be no dance, and there is only the dance. I can only say, there we have been: but I cannot say where. And I cannot say, how long, for that is to place it in time.
4
The inner freedom from the practical desire, The release from action and suffering, release from the inner And the outer compulsion, yet surrounded By a grace of sense, a white light still and moving, Erhebung without motion, concentration Without elimination, both a new world And the old made explicit, understood In the completion of its partial ecstasy, The resolution of its partial horror. Yet the enchainment of past and future Woven in the weakness of the changing body, Protects mankind from heaven and damnation Which flesh cannot endure.
Time past and time future Allow but a little consciousness.
To be conscious is not to be in time But only in time can the moment in the rose-garden, The moment in the arbour where the rain beat, The moment in the draughty church at smokefall Be remembered; involved with past and future. Only through time time is conquered.
III
Here is a place of disaffection Time before and time after In a dim light: neither daylight Investing form with lucid stillness Turning shadow into transient beauty With slow rotation suggesting permanence Nor darkness to purify the soul
Emptying the sensual with deprivation Cleansing affection from the temporal. Neither plenitude nor vacancy. Only a flicker Over the strained time-ridden faces Distracted from distraction by distraction Filled with fancies and empty of meaning Tumid apathy with no concentration
Men and bits of paper, whirled by the cold wind That blows before and after time, Wind in and out of unwholesome lungs
5
Time before and time after. Eructation of unhealthy souls Into the faded air, the torpid Driven on the wind that sweeps the gloomy hills of London, Hampstead and Clerkenwell, Campden and Putney, Highgate, Primrose and Ludgate. Not here
Not here the darkness, in this twittering world.
Descend lower, descend only Into the world of perpetual solitude, World not world, but that which is not world, Internal darkness, deprivation And destitution of all property, Desiccation of the world of sense, Evacuation of the world of fancy, Inoperancy of the world of spirit; This is the one way, and the other Is the same, not in movement But abstention from movement; while the world moves In appetency, on its metalled ways Of time past and time future.
IV
Time and the bell have buried the day, The black cloud carries the sun away. Will the sunflower turn to us, will the clematis Stray down, bend to us; tendril and spray Clutch and cling?
Chill Fingers of yew be curled Down on us? After the kingfisher's wing Has answered light to light, and is silent, the light is still At the still point of the turning world.
V Words move, music moves
6
Only in time; but that which is only living Can only die. Words, after speech, reach Into the silence. Only by the form, the pattern, Can words or music reach
The stillness, as a Chinese jar still Moves perpetually in its stillness. Not the stillness of the violin, while the note lasts, Not that only, but the co-existence, Or say that the end precedes the beginning, And the end and the beginning were always there Before the beginning and after the end. And all is always now. Words strain, Crack and sometimes break, under the burden, Under the tension, slip, slide, perish, Decay with imprecision, will not stay in place, Will not stay still. Shrieking voices Scolding, mocking, or merely chattering, Always assail them. The Word in the desert Is most attacked by voices of temptation, The crying shadow in the funeral dance, The loud lament of the disconsolate chimera.
The detail of the pattern is movement, As in the figure of the ten stairs. Desire itself is movement Not in itself desirable;
Love is itself unmoving, Only the cause and end of movement, Timeless, and undesiring Except in the aspect of time Caught in the form of limitation Between un-being and being. Sudden in a shaft of sunlight Even while the dust moves There rises the hidden laughter Of children in the foliage Quick now, here, now, always— Ridiculous the waste sad time Stretching before and after.
7
EAST COKER (No. 2 of 'Four Quartets')
T.S. Eliot
I
In my beginning is my end. In succession Houses rise and fall, crumble, are extended, Are removed, destroyed, restored, or in their place Is an open field, or a factory, or a by-pass. Old stone to new building, old timber to new fires, Old fires to ashes, and ashes to the earth Which is already flesh, fur and faeces, Bone of man and beast, cornstalk and leaf. Houses live and die: there is a time for building And a time for living and for generation And a time for the wind to break the loosened pane And to shake the wainscot where the field-mouse trots And to shake the tattered arras woven with a silent motto.
In my beginning is my end. Now the light falls Across the open field, leaving the deep lane Shuttered with branches, dark in the afternoon, Where you lean against a bank while a van passes, And the deep lane insists on the direction
Into the village, in the electric heat Hypnotised. In a warm haze the sultry light Is absorbed, not refracted, by grey stone. The dahlias sleep in the empty silence. Wait for the early owl.
In that open field If you do not come too close, if you do not come too close,
On a summer midnight, you can hear the music Of the weak pipe and the little drum And see them dancing around the bonfire The association of man and woman
In daunsinge, signifying matrimonie— A dignified and commodiois sacrament. Two and two, necessarye coniunction,
8
Holding eche other by the hand or the arm Whiche betokeneth concorde. Round and round the fire Leaping through the flames, or joined in circles, Rustically solemn or in rustic laughter Lifting heavy feet in clumsy shoes, Earth feet, loam feet, lifted in country mirth Mirth of those long since under earth Nourishing the corn. Keeping time, Keeping the rhythm in their dancing As in their living in the living seasons The time of the seasons and the constellations The time of milking and the time of harvest The time of the coupling of man and woman And that of beasts. Feet rising and falling. Eating and drinking. Dung and death.
Dawn points, and another day Prepares for heat and silence. Out at sea the dawn wind Wrinkles and slides. I am here Or there, or elsewhere. In my beginning.
II
What is the late November doing With the disturbance of the spring And creatures of the summer heat, And snowdrops writhing under feet And hollyhocks that aim too high Red into grey and tumble down Late roses filled with early snow? Thunder rolled by the rolling stars Simulates triumphal cars
Deployed in constellated wars Scorpion fights against the Sun Until the Sun and Moon go down Comets weep and Leonids fly Hunt the heavens and the plains Whirled in a vortex that shall bring The world to that destructive fire Which burns before the ice-cap reigns.
9
That was a way of putting it—not very satisfactory: A periphrastic study in a worn-out poetical fashion, Leaving one still with the intolerable wrestle With words and meanings. The poetry does not matter. It was not (to start again) what one had expected. What was to be the value of the long looked forward to, Long hoped for calm, the autumnal serenity
And the wisdom of age? Had they deceived us Or deceived themselves, the quiet-voiced elders, Bequeathing us merely a receipt for deceit? The serenity only a deliberate hebetude, The wisdom only the knowledge of dead secrets Useless in the darkness into which they peered Or from which they turned their eyes. There is, it seems to us, At best, only a limited value In the knowledge derived from experience. The knowledge imposes a pattern, and falsifies, For the pattern is new in every moment And every moment is a new and shocking Valuation of all we have been. We are only undeceived Of that which, deceiving, could no longer harm. In the middle, not only in the middle of the way But all the way, in a dark wood, in a bramble, On the edge of a grimpen, where is no secure foothold, And menaced by monsters, fancy lights, Risking enchantment. Do not let me hear Of the wisdom of old men, but rather of their folly, Their fear of fear and frenzy, their fear of possession, Of belonging to another, or to others, or to God. The only wisdom we can hope to acquire Is the wisdom of humility: humility is endless.
The houses are all gone under the sea. The dancers are all gone under the hill.
III
O dark dark dark. They all go into the dark, The vacant interstellar spaces, the vacant into the vacant, The captains, merchant bankers, eminent men of letters,
10
The generous patrons of art, the statesmen and the rulers, Distinguished civil servants, chairmen of many committees, Industrial lords and petty contractors, all go into the dark, And dark the Sun and Moon, and the Almanach de Gotha And the Stock Exchange Gazette, the Directory of Directors, And cold the sense and lost the motive of action.
And we all go with them, into the silent funeral, Nobody's funeral, for there is no one to bury. I said to my soul, be still, and let the dark come upon you Which shall be the darkness of God. As, in a theatre, The lights are extinguished, for the scene to be changed With a hollow rumble of wings, with a movement of darkness on darkness, And we know that the hills and the trees, the distant panorama And the bold imposing facade are all being rolled away— Or as, when an underground train, in the tube, stops too long between stations And the conversation rises and slowly fades into silence And you see behind every face the mental emptiness deepen Leaving only the growing terror of nothing to think about; Or when, under ether, the mind is conscious but conscious of nothing— I said to my soul, be still, and wait without hope For hope would be hope for the wrong thing; wait without love, For love would be love of the wrong thing; there is yet faith But the faith and the love and the hope are all in the waiting. Wait without thought, for you are not ready for thought: So the darkness shall be the light, and the stillness the dancing. Whisper of running streams, and winter lightning. The wild thyme unseen and the wild strawberry, The laughter in the garden, echoed ecstasy Not lost, but requiring, pointing to the agony Of death and birth.
You say I am repeating Something I have said before. I shall say it again.
Shall I say it again? In order to arrive there, To arrive where you are, to get from where you are not,
You must go by a way wherein there is no ecstasy. In order to arrive at what you do not know
You must go by a way which is the way of ignorance. In order to possess what you do not possess
You must go by the way of dispossession. In order to arrive at what you are not
You must go through the way in which you are not. And what you do not know is the only thing you know
11
And what you own is what you do not own And where you are is where you are not.
IV
The wounded surgeon plies the steel That questions the distempered part; Beneath the bleeding hands we feel The sharp compassion of the healer's art Resolving the enigma of the fever chart.
Our only health is the disease If we obey the dying nurse Whose constant care is not to please But to remind of our, and Adam's curse, And that, to be restored, our sickness must grow worse.
The whole earth is our hospital Endowed by the ruined millionaire, Wherein, if we do well, we shall Die of the absolute paternal care That will not leave us, but prevents us everywhere.
The chill ascends from feet to knees, The fever sings in mental wires. If to be warmed, then I must freeze And quake in frigid purgatorial fires Of which the flame is roses, and the smoke is briars.
The dripping blood our only drink, The bloody flesh our only food: In spite of which we like to think That we are sound, substantial flesh and blood— Again, in spite of that, we call this Friday good.
V
So here I am, in the middle way, having had twenty years— Twenty years largely wasted, the years of l'entre deux guerres
12
Trying to use words, and every attempt Is a wholly new start, and a different kind of failure Because one has only learnt to get the better of words For the thing one no longer has to say, or the way in which One is no longer disposed to say it. And so each venture Is a new beginning, a raid on the inarticulate With shabby equipment always deteriorating In the general mess of imprecision of feeling, Undisciplined squads of emotion. And what there is to conquer By strength and submission, has already been discovered Once or twice, or several times, by men whom one cannot hope To emulate—but there is no competition— There is only the fight to recover what has been lost And found and lost again and again: and now, under conditions That seem unpropitious. But perhaps neither gain nor loss. For us, there is only the trying. The rest is not our business.
Home is where one starts from. As we grow older The world becomes stranger, the pattern more complicated Of dead and living. Not the intense moment Isolated, with no before and after, But a lifetime burning in every moment And not the lifetime of one man only But of old stones that cannot be deciphered. There is a time for the evening under starlight, A time for the evening under lamplight (The evening with the photograph album). Love is most nearly itself When here and now cease to matter. Old men ought to be explorers Here or there does not matter We must be still and still moving Into another intensity For a further union, a deeper communion Through the dark cold and the empty desolation, The wave cry, the wind cry, the vast waters Of the petrel and the porpoise. In my end is my beginning.
13
THE DRY SALVAGES (No. 3 of 'Four Quartets')
T.S. Eliot
(The Dry Salvages—presumably les trois sauvages—is a small group of rocks, with a beacon, off the N.E. coast of Cape Ann, Massachusetts. Salvages is pronounced to rhyme with assuages. Groaner: a whistling buoy.)
I
I do not know much about gods; but I think that the river Is a strong brown god—sullen, untamed and intractable, Patient to some degree, at first recognised as a frontier; Useful, untrustworthy, as a conveyor of commerce; Then only a problem confronting the builder of bridges. The problem once solved, the brown god is almost forgotten By the dwellers in cities—ever, however, implacable. Keeping his seasons and rages, destroyer, reminder
Of what men choose to forget. Unhonoured, unpropitiated By worshippers of the machine, but waiting, watching and waiting. His rhythm was present in the nursery bedroom, In the rank ailanthus of the April dooryard, In the smell of grapes on the autumn table, And the evening circle in the winter gaslight.
The river is within us, the sea is all about us; The sea is the land's edge also, the granite Into which it reaches, the beaches where it tosses Its hints of earlier and other creation:
The starfish, the horseshoe crab, the whale's backbone; The pools where it offers to our curiosity The more delicate algae and the sea anemone. It tosses up our losses, the torn seine,
The shattered lobsterpot, the broken oar And the gear of foreign dead men. The sea has many voices, Many gods and many voices.
The salt is on the briar rose,
14
The fog is in the fir trees. The sea howl
And the sea yelp, are different voices Often together heard: the whine in the rigging, The menace and caress of wave that breaks on water, The distant rote in the granite teeth, And the wailing warning from the approaching headland Are all sea voices, and the heaving groaner Rounded homewards, and the seagull: And under the oppression of the silent fog The tolling bell Measures time not our time, rung by the unhurried Ground swell, a time Older than the time of chronometers, older Than time counted by anxious worried women Lying awake, calculating the future, Trying to unweave, unwind, unravel And piece together the past and the future, Between midnight and dawn, when the past is all deception, The future futureless, before the morning watch When time stops and time is never ending; And the ground swell, that is and was from the beginning, Clangs The bell.
II
Where is there an end of it, the soundless wailing, The silent withering of autumn flowers Dropping their petals and remaining motionless; Where is there and end to the drifting wreckage, The prayer of the bone on the beach, the unprayable Prayer at the calamitous annunciation?
There is no end, but addition: the trailing Consequence of further days and hours, While emotion takes to itself the emotionless Years of living among the breakage
Of what was believed in as the most reliable— And therefore the fittest for renunciation.
15
There is the final addition, the failing Pride or resentment at failing powers, The unattached devotion which might pass for devotionless, In a drifting boat with a slow leakage, The silent listening to the undeniable Clamour of the bell of the last annunciation.
Where is the end of them, the fishermen sailing Into the wind's tail, where the fog cowers? We cannot think of a time that is oceanless Or of an ocean not littered with wastage
Or of a future that is not liable Like the past, to have no destination.
We have to think of them as forever bailing, Setting and hauling, while the North East lowers Over shallow banks unchanging and erosionless Or drawing their money, drying sails at dockage; Not as making a trip that will be unpayable For a haul that will not bear examination.
There is no end of it, the voiceless wailing, No end to the withering of withered flowers, To the movement of pain that is painless and motionless, To the drift of the sea and the drifting wreckage, The bone's prayer to Death its God. Only the hardly, barely prayable Prayer of the one Annunciation.
It seems, as one becomes older, That the past has another pattern, and ceases to be a mere sequence— Or even development: the latter a partial fallacy Encouraged by superficial notions of evolution, Which becomes, in the popular mind, a means of disowning the past. The moments of happiness—not the sense of well-being, Fruition, fulfilment, security or affection, Or even a very good dinner, but the sudden illumination— We had the experience but missed the meaning, And approach to the meaning restores the experience In a different form, beyond any meaning We can assign to happiness. I have said before That the past experience revived in the meaning Is not the experience of one life only But of many generations—not forgetting
16
Something that is probably quite ineffable: The backward look behind the assurance Of recorded history, the backward half-look Over the shoulder, towards the primitive terror. Now, we come to discover that the moments of agony (Whether, or not, due to misunderstanding,
Having hoped for the wrong things or dreaded the wrong things, Is not in question) are likewise permanent With such permanence as time has. We appreciate this better In the agony of others, nearly experienced,
Involving ourselves, than in our own. For our own past is covered by the currents of action, But the torment of others remains an experience Unqualified, unworn by subsequent attrition. People change, and smile: but the agony abides. Time the destroyer is time the preserver, Like the river with its cargo of dead negroes, cows and chicken coops, The bitter apple, and the bite in the apple. And the ragged rock in the restless waters, Waves wash over it, fogs conceal it; On a halcyon day it is merely a monument, In navigable weather it is always a seamark To lay a course by: but in the sombre season Or the sudden fury, is what it always was.
III
I sometimes wonder if that is what Krishna meant— Among other things—or one way of putting the same thing: That the future is a faded song, a Royal Rose or a lavender spray Of wistful regret for those who are not yet here to regret, Pressed between yellow leaves of a book that has never been opened. And the way up is the way down, the way forward is the way back. You cannot face it steadily, but this thing is sure, That time is no healer: the patient is no longer here. When the train starts, and the passengers are settled To fruit, periodicals and business letters (And those who saw them off have left the platform) Their faces relax from grief into relief, To the sleepy rhythm of a hundred hours. Fare forward, travellers! not escaping from the past
17
Into different lives, or into any future; You are not the same people who left that station Or who will arrive at any terminus, While the narrowing rails slide together behind you; And on the deck of the drumming liner Watching the furrow that widens behind you, You shall not think 'the past is finished' Or 'the future is before us'. At nightfall, in the rigging and the aerial, Is a voice descanting (though not to the ear, The murmuring shell of time, and not in any language) 'Fare forward, you who think that you are voyaging; You are not those who saw the harbour Receding, or those who will disembark. Here between the hither and the farther shore While time is withdrawn, consider the future And the past with an equal mind. At the moment which is not of action or inaction You can receive this: "on whatever sphere of being The mind of a man may be intent At the time of death"—that is the one action (And the time of death is every moment) Which shall fructify in the lives of others: And do not think of the fruit of action. Fare forward.
O voyagers, O seamen, You who came to port, and you whose bodies Will suffer the trial and judgement of the sea,
Or whatever event, this is your real destination.' So Krishna, as when he admonished Arjuna On the field of battle.
Not fare well, But fare forward, voyagers.
IV
Lady, whose shrine stands on the promontory, Pray for all those who are in ships, those Whose business has to do with fish, and Those concerned with every lawful traffic And those who conduct them.
18
Repeat a prayer also on behalf of Women who have seen their sons or husbands Setting forth, and not returning: Figlia del tuo figlio, Queen of Heaven.
Also pray for those who were in ships, and Ended their voyage on the sand, in the sea's lips Or in the dark throat which will not reject them Or wherever cannot reach them the sound of the sea bell's Perpetual angelus.
V
To communicate with Mars, converse with spirits, To report the behaviour of the sea monster, Describe the horoscope, haruspicate or scry, Observe disease in signatures, evoke
Biography from the wrinkles of the palm And tragedy from fingers; release omens By sortilege, or tea leaves, riddle the inevitable With playing cards, fiddle with pentagrams Or barbituric acids, or dissect The recurrent image into pre-conscious terrors— To explore the womb, or tomb, or dreams; all these are usual Pastimes and drugs, and features of the press: And always will be, some of them especially When there is distress of nations and perplexity Whether on the shores of Asia, or in the Edgware Road. Men's curiosity searches past and future And clings to that dimension. But to apprehend The point of intersection of the timeless With time, is an occupation for the saint— No occupation either, but something given And taken, in a lifetime's death in love, Ardour and selflessness and self-surrender. For most of us, there is only the unattended Moment, the moment in and out of time, The distraction fit, lost in a shaft of sunlight, The wild thyme unseen, or the winter lightning
19
Or the waterfall, or music heard so deeply That it is not heard at all, but you are the music While the music lasts. These are only hints and guesses, Hints followed by guesses; and the rest Is prayer, observance, discipline, thought and action. The hint half guessed, the gift half understood, is Incarnation. Here the impossible union Of spheres of existence is actual, Here the past and future Are conquered, and reconciled, Where action were otherwise movement Of that which is only moved And has in it no source of movement— Driven by daemonic, chthonic Powers. And right action is freedom From past and future also. For most of us, this is the aim Never here to be realised; Who are only undefeated Because we have gone on trying; We, content at the last If our temporal reversion nourish (Not too far from the yew-tree) The life of significant soil.
20
LITTLE GIDDING (No. 4 of 'Four Quartets')
T.S. Eliot
I
Midwinter spring is its own season Sempiternal though sodden towards sundown, Suspended in time, between pole and tropic. When the short day is brightest, with frost and fire, The brief sun flames the ice, on pond and ditches, In windless cold that is the heart's heat, Reflecting in a watery mirror A glare that is blindness in the early afternoon. And glow more intense than blaze of branch, or brazier, Stirs the dumb spirit: no wind, but pentecostal fire In the dark time of the year. Between melting and freezing The soul's sap quivers. There is no earth smell Or smell of living thing. This is the spring time But not in time's covenant. Now the hedgerow Is blanched for an hour with transitory blossom Of snow, a bloom more sudden Than that of summer, neither budding nor fading, Not in the scheme of generation. Where is the summer, the unimaginable Zero summer?
If you came this way, Taking the route you would be likely to take From the place you would be likely to come from, If you came this way in may time, you would find the hedges White again, in May, with voluptuary sweetness. It would be the same at the end of the journey, If you came at night like a broken king, If you came by day not knowing what you came for, It would be the same, when you leave the rough road And turn behind the pig-sty to the dull facade And the tombstone. And what you thought you came for Is only a shell, a husk of meaning From which the purpose breaks only when it is fulfilled
21
If at all. Either you had no purpose Or the purpose is beyond the end you figured And is altered in fulfilment. There are other places Which also are the world's end, some at the sea jaws, Or over a dark lake, in a desert or a city— But this is the nearest, in place and time, Now and in England.
If you came this way, Taking any route, starting from anywhere, At any time or at any season, It would always be the same: you would have to put off Sense and notion. You are not here to verify, Instruct yourself, or inform curiosity Or carry report. You are here to kneel Where prayer has been valid. And prayer is more Than an order of words, the conscious occupation Of the praying mind, or the sound of the voice praying. And what the dead had no speech for, when living, They can tell you, being dead: the communication Of the dead is tongued with fire beyond the language of the living. Here, the intersection of the timeless moment Is England and nowhere. Never and always.
II
Ash on and old man's sleeve Is all the ash the burnt roses leave. Dust in the air suspended Marks the place where a story ended. Dust inbreathed was a house— The walls, the wainscot and the mouse, The death of hope and despair,
This is the death of air.
There are flood and drouth Over the eyes and in the mouth, Dead water and dead sand Contending for the upper hand. The parched eviscerate soil Gapes at the vanity of toil,
22
Laughs without mirth. This is the death of earth.
Water and fire succeed The town, the pasture and the weed. Water and fire deride The sacrifice that we denied. Water and fire shall rot The marred foundations we forgot, Of sanctuary and choir.
This is the death of water and fire.
In the uncertain hour before the morning Near the ending of interminable night At the recurrent end of the unending
After the dark dove with the flickering tongue Had passed below the horizon of his homing While the dead leaves still rattled on like tin
Over the asphalt where no other sound was Between three districts whence the smoke arose I met one walking, loitering and hurried
As if blown towards me like the metal leaves Before the urban dawn wind unresisting. And as I fixed upon the down-turned face
That pointed scrutiny with which we challenge The first-met stranger in the waning dusk I caught the sudden look of some dead master
Whom I had known, forgotten, half recalled Both one and many; in the brown baked features The eyes of a familiar compound ghost
Both intimate and unidentifiable. So I assumed a double part, and cried And heard another's voice cry: 'What! are you here?'
Although we were not. I was still the same, Knowing myself yet being someone other— And he a face still forming; yet the words sufficed
To compel the recognition they preceded. And so, compliant to the common wind, Too strange to each other for misunderstanding,
In concord at this intersection time Of meeting nowhere, no before and after, We trod the pavement in a dead patrol.
I said: 'The wonder that I feel is easy,
23
Yet ease is cause of wonder. Therefore speak:
I may not comprehend, may not remember.' And he: 'I am not eager to rehearse
My thoughts and theory which you have forgotten.
These things have served their purpose: let them be. So with your own, and pray they be forgiven
By others, as I pray you to forgive
Both bad and good. Last season's fruit is eaten And the fullfed beast shall kick the empty pail.
For last year's words belong to last year's language
And next year's words await another voice. But, as the passage now presents no hindrance
To the spirit unappeased and peregrine
Between two worlds become much like each other, So I find words I never thought to speak
In streets I never thought I should revisit
When I left my body on a distant shore. Since our concern was speech, and speech impelled us
To purify the dialect of the tribe
And urge the mind to aftersight and foresight, Let me disclose the gifts reserved for age
To set a crown upon your lifetime's effort.
First, the cold friction of expiring sense Without enchantment, offering no promise
But bitter tastelessness of shadow fruit
As body and soul begin to fall asunder. Second, the conscious impotence of rage
At human folly, and the laceration
Of laughter at what ceases to amuse. And last, the rending pain of re-enactment
Of all that you have done, and been; the shame
Of motives late revealed, and the awareness Of things ill done and done to others' harm
Which once you took for exercise of virtue.
Then fools' approval stings, and honour stains. From wrong to wrong the exasperated spirit
Proceeds, unless restored by that refining fire
Where you must move in measure, like a dancer.' The day was breaking. In the disfigured street
He left me, with a kind of valediction, And faded on the blowing of the horn.
24
III
There are three conditions which often look alike Yet differ completely, flourish in the same hedgerow: Attachment to self and to things and to persons, detachment From self and from things and from persons; and, growing between them, indifference Which resembles the others as death resembles life, Being between two lives—unflowering, between The live and the dead nettle. This is the use of memory: For liberation—not less of love but expanding Of love beyond desire, and so liberation From the future as well as the past. Thus, love of a country Begins as attachment to our own field of action And comes to find that action of little importance Though never indifferent. History may be servitude, History may be freedom. See, now they vanish, The faces and places, with the self which, as it could, loved them, To become renewed, transfigured, in another pattern.
Sin is Behovely, but All shall be well, and All manner of thing shall be well. If I think, again, of this place, And of people, not wholly commendable, Of no immediate kin or kindness, But of some peculiar genius, All touched by a common genius, United in the strife which divided them; If I think of a king at nightfall, Of three men, and more, on the scaffold And a few who died forgotten In other places, here and abroad, And of one who died blind and quiet Why should we celebrate These dead men more than the dying? It is not to ring the bell backward Nor is it an incantation To summon the spectre of a Rose. We cannot revive old factions We cannot restore old policies Or follow an antique drum.
25
These men, and those who opposed them And those whom they opposed Accept the constitution of silence And are folded in a single party. Whatever we inherit from the fortunate We have taken from the defeated
What they had to leave us—a symbol: A symbol perfected in death. And all shall be well and All manner of thing shall be well
By the purification of the motive In the ground of our beseeching.
IV
The dove descending breaks the air With flame of incandescent terror Of which the tongues declare The one discharge from sin and error. The only hope, or else despair
Lies in the choice of pyre of pyre— To be redeemed from fire by fire.
Who then devised the torment? Love. Love is the unfamiliar Name Behind the hands that wove The intolerable shirt of flame
Which human power cannot remove. We only live, only suspire Consumed by either fire or fire.
V
What we call the beginning is often the end And to make and end is to make a beginning. The end is where we start from. And every phrase And sentence that is right (where every word is at home, Taking its place to support the others, The word neither diffident nor ostentatious,
26
An easy commerce of the old and the new, The common word exact without vulgarity, The formal word precise but not pedantic, The complete consort dancing together) Every phrase and every sentence is an end and a beginning, Every poem an epitaph. And any action
Is a step to the block, to the fire, down the sea's throat Or to an illegible stone: and that is where we start. We die with the dying: See, they depart, and we go with them.
We are born with the dead: See, they return, and bring us with them. The moment of the rose and the moment of the yew-tree Are of equal duration. A people without history Is not redeemed from time, for history is a pattern Of timeless moments. So, while the light fails On a winter's afternoon, in a secluded chapel History is now and England.
With the drawing of this Love and the voice of this Calling
We shall not cease from exploration And the end of all our exploring Will be to arrive where we started And know the place for the first time. Through the unknown, unremembered gate When the last of earth left to discover
Is that which was the beginning; At the source of the longest river The voice of the hidden waterfall And the children in the apple-tree Not known, because not looked for But heard, half-heard, in the stillness Between two waves of the sea. Quick now, here, now, always—
A condition of complete simplicity (Costing not less than everything) And all shall be well and All manner of thing shall be well When the tongues of flame are in-folded Into the crowned knot of fire
And the fire and the rose are one.
27
































............................





































































........................................................