16.12.14

Texto antología "La Ópera" 2 1792

1792
     



Qué ironía pegajosa, que precisamente por culpa de historias inventadas sobre escenarios por poetas, dramaturgos, cineastas y actores, este gran hombre de la escena tuviera que deambular siglos después por las galerías de la celebridad popular con gafas oscuras, teniendo que excusarse y aclarar a cada paso -en cada librito de Historia de la Ópera, en cada fascículo dedicado al genio-, que sí, que su nombre fue Antonio Salieri, pero que él no mató a Mozart. Aún siendo la Ópera un exuberante jardín de grandiosos rumores, calumnias y leyendas, pocos bulos alcanzarían un recorrido de tanta sofisticación y terciopelo como éste: ya bien entrado el siglo XIX, el poeta Alexander Pushkin convirtió a los dos compositores en personajes, imaginando en 1830 un drama sobre la rivalidad y la envidia llevadas hasta el asesinato; cinco décadas después, Rimsky-Korsakov lo retomó en ópera para el Teatro Solodovnikov de Moscú; y casi un siglo más tarde, el dramaturgo inglés Peter Shaffer rescató la trama en una nueva versión teatral que –por si aún quedaba alguien por enterarse de lo que nunca sucedió- fue llevada al cine por el director checo Miloš Forman en una superproducción estadounidense que dio la vuelta al planeta y que supondría, para muchos, el primer acercamiento a los nombres de estos dos compositores y al propio mundo de la ópera. “Bueno, Antonio, ya lo olvidarán”- le dicen seguro solidarios, cada vez que se lo cruzan por los pasillos del Olimpo, los fantasmas de otros grandes de la música-, “mañana será otro día.”
























.................