30.12.14

Laia Falcón, "La ópera". Alianza Editorial.

laiafalcon@yahoo.es
Laia Falcón, autora de "La Ópera. Voz, emoción y personaje". 
Laia Falcón aceptó la oferta de Alianza Editorial que  le pidió un libro que estuviese escrito desde dentro del gremio, un libro sobre ópera de gran calidad pero para todos los públicos.
Dejando para las publicaciones entre doctos e investigadores—otro aspecto de sus desarrollos en los que destaca la autora— lo que a ellas caracteriza: el andamio de citas a pie de página, glosarios, índices de materia, onomásticos, índices estadísticos, correlaciones, grupos de control, etc.... decidió para esta obra y es más de agradecer que de echar de menos: narrar en estilo de novela, con obertura y cuatro actos, con rigor científico y comunicación acorde con los estilos y de ahí su valor de herramienta para el gremio: profesores, cantantes, alumnos, gentes de la ópera, encontrarán en "La ópera" de Laia Falcón, valiosos apuntes y análisis, siguiendo el ritmo de los diferentes públicos y patronos tal como han venido evolucionando en el devenir de las épocas, dando así su aportación sociológica, describiendo lo más significativo, divirtiendo, reflexionando, animando y guiando al lector que como en formidable novela, en una buena película  o en una magnífica jornada de ópera se sentirá regalado, cómodo y feliz por su  valiente decisión de haber entrado en algo singular.


Joaquín Mª Aguirre 
Estudio reseña sobre "La Ópera" de Laia Falcón
Enlace al artículo publicado en Mediaciones Sociales nº 13


Alberto Ojeda  1/05/2015  EL Cultural.      

Soprano y profesora universitaria, Laia Falcón tenía un perfil idóneo para trazar una historia del género lírico que entretuviese al entendido y conectase con el lego. Eso es lo que le pidió Alianza y lo que ha conseguido con La ópera. Voz, emoción y personaje, sustanciosa y rítmica narración que hibrida lo divulgativo con el conocimiento hondo y fundamentado. 

Laia Falcón: “La ópera es una de las banderas de Europa” Edición en papel    Edición on line 


Opera World (NOTICIAS, 26 diciembre 5 de enero) "La profesora e intérprete Laia Falcón publica una historia de la ópera planteada con un estilo narrativo...

... La profesora universitaria, pianista y soprano Laia Falcón ha publicado, a través de la editorial Alianza Música, el libro La Ópera: Voz, emoción y personaje, un recorrido por la historia de la ópera, desde su nacimiento hasta el siglo XX, y que se plantea, en esencia, como una obra de divulgativa pero escrita con un rigor que satisfaga al lector entendido en la materia... 
... Falcón aborda el reto que la editorial le propuso en 2012 mediante una estructuración literaria puramente narrativa, a modo de novela, dotando así a la historia de la tensión necesaria para mantener atrapado a cualquier lector; y lo hace en una obertura y cuatro actos, como corresponde a su «personaje» principal, de quien se contempla su nacimiento en los carnavales de Mantua, con la Fábula de Orfeo de Monteverdi, en 1607, pasando por su desarrollo en los siglos XVII y XVIII, y su período de máximo esplendor y difusión, entre el siglo XIX y principios del XX, planteándose, al final, una reflexión sobre su rumbo actual y futuro." (Noticia completa en edición original de Opera World
Pedro González Mira (RITMO, revista especializada en música), describe muy bien lo que el libro pretende:  
"...al leerlo a uno le da la impresión de estar ante una singular síntesis, producto más que de una lectura, de una escucha. Palabras que forman conceptos e historias, que más parece que a uno se las estén cantando y no diciendo. Sí; una cosa así es posible. Se puede escribir como quien canta, y les aseguro que Laia Falcón lo hace muy bien. Su Song of Black Max, de William Bolcom, que nos ofreció al final de la presentación, fue una gloria. Y es más, hay que escuchar su Ravel, su Villa-Lobos y, particularmente, su espléndido Shostakovich."
(texto entero: A IMPULSO CONCERTANTE: Pedro González Mira, en Beckmesser, sobre La Ópera de Laia Falcón.


Juan Ángel Vela del Campo (Cadena SER, La ventana, presentación):
"Laia Falcón además de cantante, soprano, profesora y muchas cosas más, nos ha sorprendido como escritora de tal manera que nos arrastra por el terreno de las emociones que es el mundo del canto, el mundo de la ópera. Nos tiene atrapados con su libro..."  (Entrevista completa; audio)



Universidad Complutense de Madrid. Presentación en la Facultad de Ciencias de la Información. La lectura de los tramos del libro: 1607, Jorge Manzano, alumno; 1792 Doña Beatriz Tobar, administrativa y flautista; 1887, Jorge Sanz, Técnico y filólogo; 1887, Carmen Pérez de Armiñán, decana y motera; 2013, Javier Manzano, alumno... siguió a las intervenciones de la decana y los profesores R. Merchán, Aguirre y Falcón. Se exhibió un avance del vídeo artístico en el que interviene Laia Falcón como soprano en el papel de Desdémona dirigido por Dominique González-Foerster.
"Este es uno de esos actos que como decana me llegan al corazón... estamos aquí todos reunidos para presentar un libro... un libro de una de las personas más queridas de esta Facultad que es Laia Falcón. Siempre he dicho que Laia Falcón es un lujo para esta Facultad. Es una profesora... una gran amiga y compañera... ya. cantando es lo mejor... cada vez que yo tenga la nececidad de alguien que deje en buen lugar a la Facultad te pediré que cantes como cuando ya lo hice cuando celebramos los primeros cuarenta años de ésta y fue maravilloso y emocionante. Y ahora un libro que reúne brillantemente tantas facetas que son propias de Laia: su simpatía, su capacidad de investigar, de comunicar, de saber del mundo de la ópera" (Transcripción aproximada) Documento sonoro 
Carmen Pérez de Armiñán, decana Facultad de Ciencias de la Información UCM Presentación del libro 

"Es un libro, muy bien, muy bien, muy bien escrito.... hecho con esa simplicidad que solo puede dar la sabiduría, ... solo cuando se sabe mucho, parece natural escribir así... pero esos libros así solo pueden hacerlos gente que sabe mucho... lo simple es lo más difícil... escrito con rigor histórico pero como si fuese una novela... las leyendas, anécdotas, curiosidades de las que está llena la ópera están contadas como si fuera auténtica historia y los datos históricos como si fueran anécdotas contadas en torno a una mesa camilla... Laia Falcón tiene mucho talento, mucho talento, mucho talento … pero sin embargbo si no tuviera esfuerzo, trabajo diano y voluntad de hacer sería una másª (Transcripción aproximada)

Eduardo Rodríguez Merchán, catedrático, Universidad Complutense   Presentación del libro 

"Hoy ha sido otro día de satisfacción. Hemos presentado el magnífico libro de nuestra compañera, querida y admirada, Laia Falcón. Además de gran persona, es una gran profesora y una gran profesional del canto. Ha sido un día emocionante. Lleno de alumnos, personal de la facultad, profesores y todos amigos, porque Laia es la sencillez personificada, lo más distante de una diva, papel que se permite solo sobre las tablas de los escenarios internacionales en los que actúa. Libro magnífico, descripción de un género musical contado desde dentro, como cantante, como historiadora y como socióloga de la cultura, que ella es. Nos hemos emocionado todos con ella y ella con nosotros." (Página del autor en Facebook) Documento sonoro
Joaquín Aguirre, profesor Universidad Complutense Presentación del libro 

  “La ópera es como una fiesta y el libro es una invitación a esa fiesta" La ópera nació como una fiesta, como el escaparate más mágico y más llamativo que el hombre pudiese imaginar. Inundada de esa magia, del encanto de un género que le cautivó, y que creció en su vida al mismo ritmo y colorido que los rizos de su pelo, Laia Falcón ha plasmado los orígenes de la ópera en un libro que consagra aún más su carrera dentro de este mundo.
 Felipe Pulido Miguel Á. Rubio, María Gómez  alumnos de UCM. 
Info Actualidad El periódico de ciencias de la información Facultad de Ciencias de la Información.  Enlace a vídeo y edición escrita

Pedro Unamuno  ("El Mundo",La ópera contada como una novela")
"Laia Falcón, soprano y profesora, escribe la  historia del género como si contara la vida de un personaje casi inmortal que viaja por los siglos y los países...  En una obertura y cuat actos, no podía ser de otra manera, y poco  más de 300 páginas, Laia Falcón recorre y relaciona los hitos principales del arte operístico con indudable pulso y dotes de narradora... El libro hace paradas obligadas en los grandes prodigios de la composición para voz

Jesús Trujillo (Radio Nacional de España, Dársena); 
“Es, como saben, una de las sopranos del momento pero es muchas cosas más” “el tono (del libro) está como novelado” (Edición “Laia Falcón” Programa completo)

Carlos de Matezans (Cadena Cope, La Linterna, presentación): “nos presenta una auténtica e indiscutible historia de la ópera perfectamente compendiada, de lectura muy rápida y muy amena. Un libro para todos, muy bien planificado y realizado y perfecto como introducción a un género considerado como difícil o cerrado” Presentación completa, audio


BOLETÍN DE LA RED DE BIBLIOTECAS PÚBLICAS DE ANDALUCÍA recomienda
La ópera: voz, emoción y personaje Laia Falcón
En cuatro actos y una obertura Laia Falcón, profesora y cantante soprano, relata la mágica historia de la ópera desde su nacimiento a principios del siglo XVII hasta nuestros días. Por ella desfilan sus escuelas nacionales, sus grandes figuras, sus dilemas, su desarrollo, su público en una vívida narración que, de un lado, es rica en detalles y curiosidades y, de otro, sitúa este arte en el contexto cultural de su tiempo. Es, en suma, una apasionante introducción a uno de los géneros más vitales de la música.


Jesús Barroso   en el programa Es la vida de Canal Sur (22/enero/2015)
"Una obra elaborada a partir  de un enorme trabajo de investigación que (¡nosotros lo decimos también!) se lee como una novela. (...) Un relato tan agradable sobre el mágico mundo de la ópera  repleto de aventuras, pasajes de la vida de sus principales protagonistas y del contexto histórico, los éxitos y los fracasos,  no sólo dirigida a los melómanos, sino a muchos, muchos más. (...) ¡La gente se puede enterar de muchísimas cosas! (...) Laia Falcón, Doctora en Sociología del Arte en la Sorbonne de París y en Comunicación Audiovisual en la Complutense de Madrid, donde es actualmente es profesora, ha compaginado su trabajo en las aulas y los escenarios de medios mundo con la escritura y nos ha regalado este libro:  “La ópera. Voz, emoción, personaje”… ¡y nosotros añadimos también  Pasión, porque ha puesto muchísima pasión en este libro! ¡Muchas felicidades por este trabajo!"  (Entrevista completa)

Àngels Barceló y Javier Torres en el programa Hora 25 en Cadena Ser
 "Teniendo una voz tan maravillosa, alguien que con la voz expresa todo eso que estábamos escuchando, ¿por qué has sentido la necesidad de escribir este libro...? (…) La ópera no es tan complicada como nos hacían ver los Hermanos Marx y si aún creemos que lo es, un libro nos puede ayudar a entenderla: se llama “La ópera, voz emoción y pensamiento”, lo ha escrito Laia Falcón y está editado por Alianza Música (...) ¡Maravillosa, Laia Falcón!" (Entrevista completa)

Sara Cebrián entrevista a Laia FalcónHoy por hoy en Cadena SER.
“Y si todavía tienen algún regalo pendiente que seguro que sí, pongan bien el oído porque tenemos una muy buena idea:  todavía son muchos los que piensan que la ópera es para minorías... que es un género musical para gente muy culta... y entendida en la materia, pero  el libro del que les vamos a hablar les va a quitar esa idea de la cabeza porque hace de la ópera algo para todos los públicos...” Documento completo. Audio. 

Manuel Hernández Entrevista desde el Auditorio Nacional en Radio Nacional de España Documento sonoro Rne 1 , Documento sonoro Rne 1 (y II) 

El Cultural. es  (Á. Guibert. dic 26, 2014). "Laia Falcón, que además de excelente soprano es una pensadora de mucha altura, es la autora de La ópera. Voz, emoción y personaje."

HispaÓpera
"Está bien estructurado, con un lenguaje casi novelado en algunos pasajes, y con una  demostración de que la autora es conocedora del tema" Reseña

EL MUNDO FINANCIERO Gabriel Cortina
"Es frecuente el deseo de muchos por aprender más de la ópera, esta singular expresión artística, por saber distinguir tendencias y épocas, conocer a sus autores, el porqué de cada obra o las razones por las que se hicieron famosas. Para responder a estas inquietudes, presentamos la obra de Laia Falcón, profesora, soprano solista y una de las principales cantantes de su generación.."Para responder a estas inquietudes, presentamos la obra de Laia Falcón, profesora, soprano solista y una de las principales cantantes de su generación. La Ópera (Ed. Alianza) es un ensayo original, fruto de la experiencia fecunda de una voz que ha pasado por la Scala, el Grosser Saal, la Biennale, el DeSingel, el Muziektheatre, el Sao Carlos y nuestros Liceo, Auditorio y Real."...  (Reseña completa)

Vegamediapress Pedro Molina
"Laia Falcón, soprano madrileña con mucho recorrido por los principales escenarios y templos de la música. Ahora acaba de publicar un libro, La Ópera. Voz, emoción y personaje donde Laia Falcón cuenta a modo de cuento la Historia de la Ópera acercando a todos los lectores la magia y el espíritu de este Arte.Enlace a la entrevista 

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Imágenes de Laia Falcón
laiafalcon@yahoo.es












































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16.12.14

Texto antología "La Ópera" 7 (último) 1946




1946

No hubo cimiento del planeta que no gimiera con el azote de la Segunda Guerra Mundial. De noche el insomnio volvió a acampar por el mapa como si fuera suyo y de día los cementerios se llenaron de abatidas procesiones sin habla, donde abuelos y padres de todas partes eran convocados en desoladores turnos simultáneos para que abriesen los panteones y fosas familiares y enterraran allí a sus jóvenes, regresados a casa en forma de medalla póstuma o de fría caja cubierta con una bandera. Incluso para los que sí retornaron con vida, cada hogar tuvo que inventar su propio pacto con el duelo y el rencuentro, entre lágrimas de felicidad y dolorosas cortinas de horror tras las que muchos ya no eran los mismos. En mil acentos distintos se advirtió a los niños que no molestaran a ese desconocido de apellido común y mirada perdida que permanecía absorto en el salón; que no anduviesen preguntando, que no le hicieran ya más ruido. Todos los diccionarios se vieron en la inesperada obligación de volver a definir palabras que se creían bien terminadas desde hacía siglos: “tragedia”, “masacre” o “secuela” reajustaron sus medidas y baremos hasta cifras y testimonios –de nuevo- nunca imaginados; junto a “victoria”, “potencia” o “fortuna” se reorganizó diligentemente una actualizada enumeración de escudos y nombres propios; “culpable”, “juicio” y “memoria” pusieron al día rostros y emblemas, en listas modernas que el mundo tuvo que aprender como nuevas tablas de multiplicar.
Junto a todos y junto a todo, las artes inauguraron otro episodio más de reconstrucción y desconcierto, entre complejos oleajes de titánica voluntad, desgarrada agonía y huidizos intentos por olvidar el espanto. El de la música se convirtió en un raro presente: ahora Schoenberg vivía en Hollywood, jugaba al tenis y hasta salía de vez en cuando a pasear por las plácidas avenidas de la tonalidad, sabiendo que, a pocas manzanas, el dodecafonismo resonaba ya entre los golpes enlatados de dos mascotas enloquecidas e inexplicables llamadas Tom y Jerry.


















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Texto antología "La Ópera" 6 2013


    2013
   



Toda la familia operística buscó con la mirada el nacimiento del sol, salió a comprar diccionarios y abrió sus ventanas al Este, segura de que China, ya sin duda, se instalaba en los nuevos tiempos. Y de que los nuevos tiempos, ya sin duda, se instalaban en China. En mayo de 2013, mientras la profesión preparaba a sus tribus en permanente arenga para acabar con la tradición y conquistar nuevas fórmulas y nuevos corazones, Tan Dun anunciaba un estreno del futuro, con ancestral e inequívoco acento oriental: Nu Shu, las canciones secretas de las mujeres, una obra dedicada al idioma oculto que las damas de Hunan, al sur de China, se pasaron de abuelas a nietas durante casi veinte siglos, con tanto sigilo y lealtad, que sólo a finales del siglo XX los demás supieron de su secreto. Tan Dun anunciaba su revolucionaria composición como una sinfonía del mañana, donde las artes se hermanarían en un nuevo modo: el idioma ancestral sería fundido con música del arpa y la orquesta, mientras un misterioso elenco de doce microfilms saldría a dar la cara desde una inmensa pantalla de cine. ¿Era aquella una ópera del futuro? Orfeo y Turandot, Dido y Don Giovanni, Traviata y Wozzek aguardaban desde sus puestos, con esa rara calma con que atienden los que tienen la vida por delante. Lo milenario y lo reciente reanudaban su eterno baile, como la tarde en que los ilustres alquimistas de la Camerata Florentina se reunieron para encontrar el secreto de sus ancestros en un arte nuevo que engarzase palabra, música y escena. Con la rara sensación de haber pasado ya antes por aquellos mismos lugares, el siglo XXI se concentraba en encontrar un tesoro perdido, mientras música, poesía y teatro se aliaban para inventar un planeta, asegurándose, como en las buenas canciones, de que todo volviese a empezar.



Con un crujido imperceptible, las paredes de la casa asintieron a su modo. Y recordaron, sonrientes, aquella promesa lejana e incansable que un antepasado remoto había dejado volando para siempre entre sus murales y vitrinas: “… será cosa singular”.

































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Texto antología "La Ópera" 5 1930


    1930
   
Mientras La ópera de los tres centavos ponía Berlín en pie y Porgy and Bess se estrenaba en Nueva York y Boston, una nueva generación de estrellas del canto había ido apareciendo entre las sombras para que nada en el mundo de la escena siguiese siendo igual. Un día de 1927, el cine -ese adolescente de fuerza descomunal que tanto revuelo había armado ya, hermano de la ópera, el teatro y la fotografía- apareció un buen día en el Olimpo de las artes con una noticia extraordinaria, una novedad inesperada y desconcertante que iba a cambiarlo todo para siempre: gracias a milagros del incansable progreso, las películas no tenían por qué ser mudas nunca más. Pocos se atrevían a asegurarlo entonces, pero el efecto de este asombroso avance iba a ser titánico. El cine siempre se había acompañado de aliados musicales  -desde hacía tiempo, grandes hombres de la composición como Saint-Saëns o Prokofiev venían colaborado con directores pioneros- pero, desde que El cantor de jazz arramblara en las taquillas con su demostración de que las figuritas de la pantalla podían ahora hablar y cantar, la década de 1930 hubo de afanarse en una total remodelación de funciones y habilidades. Como en un extraño y destartalado renacimiento de las artes, hubo que volver a decidir quién podía hacer qué. Con el imperio de Hollywood a la cabeza, las tribus de todos los estudios cinematográficos se sumieron en una tormenta de consternación y, mientras el teatro y la ópera se recuperaban del susto, el reino de la pantalla se tuvo que reinventar de arriba abajo, cambiando el alma de los guiones, los hábitos de rodaje, la complicidad entre imagen y música y, sobre todo, las destrezas de los actores.
Entre estos últimos –los actores-, pasó de todo. Algunas glorias de la antigua etapa no pudieron resistir el terremoto y se resguardaron del mundo en lujosos y tristes guardamuebles con piscina y minibar. Otros sorprendieron hasta a sus propios agentes con desconocidas y excelentes voces, llenas de color e inflexiones. Pero en la cumbre, como nueva estirpe, aparecieron los intérpretes que no sólo sabían declamar, sino también cantar y bailar: ídolos indiscutibles para los que la nueva industria necesitaba ahora un experto ejército de compositores con buen tino. El género del musical -en el que Gershwin y el recién emigrado Weill eran expertos- se reveló entonces como una inagotable mina de ideas, un laboratorio sin descanso, repleto de expertas recetas y comprobados éxitos que Broadway había mantenido a prueba semana tras semana. Fred Astaire o Judy Garland no apostaban por la técnica de los cantantes de ópera, pero los micrófonos recogían sus voces con un encanto y cercanía arrebatadores, y además, frente a suntuosos despliegues de cámaras, eran capaces de danzar como si volasen. Sus elegantes inflexiones y movimientos quedaban capturados para siempre y, por el razonable precio de una entrada, se los podía ver en veinte ciudades a la vez.



La suerte estaba echada. Todo el que quisiera seguir contando historias a la gente tendría que asumir que el tablero había cambiado. 




























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Texto antología "La Ópera" 4 1914

1914
    El azote y el ruido no eran síntomas aislados de los laboratorios de vanguardia, sino literales reacciones expresivas a una nueva sed de ruptura y enfrentamiento -otra más- que se había ido instalando por todas partes: como una imparable mancha de aceite venenoso, su rastro se colaba por debajo de las puertas, vencía las ventanas más recónditas, impregnaba discursos y banderas y hasta hubo quien vio cómo subía escalinatas, en franca provocación a la gravedad y otras elementales leyes. Desde finales del XIX esos monstruos de silueta cambiante conocidos como “las grandes potencias”, se habían ido repartiendo continentes enteros en un insolente banquete imperialista que, lejos de aplacar hambre alguna, parecía volverlos cada vez más voraces: las naciones poderosas acumulaban fuerzas y se acechaban entre sí para hacerse con el primer puesto mundial, en un odio milenario que venía de noches ancestrales pero que ahora  -gracias a oscuras caras de la tecnología y la ciencia modernas- tenía con qué planear más despiadadas y fulminantes formas de ataque y destrucción. En 1914 el mundo estalló así en un terrorífico aquelarre de muerte: una pesadilla tan inmensa e inabarcable que sus coetáneos, aun conociendo el milenario amasijo de batallas y combates que la Historia arrastraba a sus espaldas, acabaron conociéndola como “La Gran Guerra”.



Aunque la violencia y el hambre eran más antiguas que el recuerdo, los años que siguieron se toparon con una dimensión del combate, la pobreza y el delirio hasta entonces nunca imaginada. La mente humana diseñó máquinas, dogmas y planes diabólicos con los que someter y aniquilar de forma más rápida, abundante y organizada. Tanto se apretaron las atroces tuercas del odio y el dominio, que el horror terminó acampando a sus anchas durante cinco largos años sin sol, tras los que sólo algunos niños y algunos locos pudieron seguir reconociéndose en los espejos. Nunca el mundo había tenido tantos motivos para retorcer sonidos y colores: la deformación dejó de ser un recurso expresivo de modernidad para convertirse en el más lúcido canto del día a día.































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Texto antología "La Ópera" 3 1887

1887
Tras el faraónico estreno de Aida, obra gigantesca desde su primera confección hasta el recuento final de aplausos, Verdi se despidió de los escenarios operísticos y se retiró en pleno éxito para ocuparse de otras cuestiones de la vida. Quería apartarse de los teatros y periódicos, dejar de oír las diarias y molestas comparaciones con Wagner, ser senador, decir adiós con tiempo y calma.
La decisión estaba tomada pero, de nuevo, amigos y colegas llamaron a su puerta, resueltos a convencer al septuagenario de que importantes cosas quedaban aún por cantar. Dieciséis años después del estreno de Aida, dos visitantes llegaron a su villa con un misterioso cuaderno bajo el brazo: el primero se llamaba Giulio y pertenecía a la dinastía editorial de los Ricordi; el segundo era Arrigo Boito, brillante músico y escritor de enorme talento para la edificación de libretos. Su presencia era importante y bienvenida pero ambos sabían que era un tercer invitado el que podría despertar al compositor de su firme e inquebrantable invierno: en el cuaderno, con esa aureola rara de los genios verdaderos, traían escondido el único nombre capaz de derrumbar la muralla de cobijo y desinterés levantada por Verdi. William Shakespeare, el maestro de lo humano, apareció de entre las hojas del cartapacio y se sentó entre los tres caballeros, comprobando con alegría que a él Giuseppe Verdi no iba a decirle que no.
Otello nació así en un memorable conjuro donde la fascinación y ciertos asuntos que el músico aún sentía pendientes, se conflagraron con la astuta artimaña tendida por Riccordi para que su compositor estrella volviese a escribirle una ópera. Verdi tenía setenta y cuatro años y resultó estar más en forma que nunca.






Texto antología "La Ópera" 2 1792

1792
     



Qué ironía pegajosa, que precisamente por culpa de historias inventadas sobre escenarios por poetas, dramaturgos, cineastas y actores, este gran hombre de la escena tuviera que deambular siglos después por las galerías de la celebridad popular con gafas oscuras, teniendo que excusarse y aclarar a cada paso -en cada librito de Historia de la Ópera, en cada fascículo dedicado al genio-, que sí, que su nombre fue Antonio Salieri, pero que él no mató a Mozart. Aún siendo la Ópera un exuberante jardín de grandiosos rumores, calumnias y leyendas, pocos bulos alcanzarían un recorrido de tanta sofisticación y terciopelo como éste: ya bien entrado el siglo XIX, el poeta Alexander Pushkin convirtió a los dos compositores en personajes, imaginando en 1830 un drama sobre la rivalidad y la envidia llevadas hasta el asesinato; cinco décadas después, Rimsky-Korsakov lo retomó en ópera para el Teatro Solodovnikov de Moscú; y casi un siglo más tarde, el dramaturgo inglés Peter Shaffer rescató la trama en una nueva versión teatral que –por si aún quedaba alguien por enterarse de lo que nunca sucedió- fue llevada al cine por el director checo Miloš Forman en una superproducción estadounidense que dio la vuelta al planeta y que supondría, para muchos, el primer acercamiento a los nombres de estos dos compositores y al propio mundo de la ópera. “Bueno, Antonio, ya lo olvidarán”- le dicen seguro solidarios, cada vez que se lo cruzan por los pasillos del Olimpo, los fantasmas de otros grandes de la música-, “mañana será otro día.”
























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